La banda sonora del clásico videojuego Doom, lanzado en 1993, ha sido reconocida con un honor histórico: su inclusión en el Registro Nacional de Grabaciones de Estados Unidos. Este prestigioso listado, creado por la Ley de Preservación de Grabaciones Nacionales de 2000, selecciona cada año obras musicales de gran valor cultural, histórico o artístico para su preservación en la Biblioteca del Congreso.

La elección no solo celebra la obra del compositor Bobby Prince, sino que también marca un hito para la música de videojuegos. Es la tercera vez que una banda sonora de este medio forma parte del registro, tras las de Super Mario Bros. y Minecraft. Sin embargo, su relevancia es aún mayor al tratarse de la primera composición de un videojuego estadounidense y del primer compositor estadounidense en ser incluido.

Un reconocimiento entre leyendas

Lo más llamativo, sin embargo, es el contexto en el que se ha incluido la música de Doom. Al revisar la lista de grabaciones seleccionadas en 2024, el nombre de Bobby Prince aparece junto a obras de artistas como Stevie Ray Vaughan, Beyoncé o Taylor Swift. Entre las 25 grabaciones añadidas este año destacan:

  • «Texas Flood» – Stevie Ray Vaughan y Double Trouble (1983)
  • «Single Ladies (Put a Ring on It)» – Beyoncé (2008)
  • «1989» – Taylor Swift (2014)
  • «The Devil Went Down to Georgia» – The Charlie Daniels Band (1979)
  • «Feliz Navidad» – José Feliciano (1970)

Esta selección refleja la diversidad y el impacto cultural de las grabaciones preservadas, donde la música de videojuegos gana un espacio merecido junto a clásicos del pop, el rock y el country.

Un legado que trasciende los videojuegos

La inclusión de la banda sonora de Doom no solo reconoce su influencia en la cultura gamer, sino también su contribución a la música electrónica y el metal. Compuesta por Prince con sintetizadores y guitarras distorsionadas, la música de Doom se convirtió en un referente para generaciones de compositores y músicos. Su estilo innovador para la época sentó las bases de lo que hoy conocemos como soundtracks de videojuegos.

«Es un honor inmenso que una obra como esta sea reconocida a nivel nacional», declaró el compositor en un comunicado. «Espero que este gesto inspire a más artistas a explorar el potencial de la música en los videojuegos como un medio artístico legítimo».

Con esta inclusión, Doom no solo consolida su lugar en la historia de los videojuegos, sino que también refuerza el valor de la música interactiva como parte fundamental de la cultura contemporánea.

Fuente: Aftermath