Washington — Tras defender los drásticos recortes en salud impulsados por la administración Trump como solución al «exceso burocrático», los líderes del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) comienzan a reconocer que una plantilla desmotivada y reducida no será capaz de cumplir sus objetivos.

El secretario de HHS, Robert F. Kennedy Jr., despidió el año pasado a alrededor de 3.500 empleados de la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA), una de las agencias reguladoras más importantes de Estados Unidos. Ahora, el organismo intenta contratar a más de 3.200 nuevos trabajadores, entre revisores científicos e investigadores. Sin embargo, hasta finales de abril, solo se habían cubierto 350 plazas.

Ante este escenario, los responsables del HHS han admitido que recuperar la confianza y retener al personal es una prioridad. Según declaró el portavoz Andrew Nixon, la FDA está «invirtiendo activamente en su plantilla para garantizar la continuidad de la experiencia técnica y evitar la pérdida de conocimientos institucionales críticos».

El comisionado de la FDA, Marty Makary, ha promocionado este plan en apariciones mediáticas y reuniones con empleados durante los últimos meses. No obstante, la lentitud en las contrataciones y la alta rotación de personal ponen en riesgo la capacidad operativa de la agencia, especialmente en un contexto donde la supervisión regulatoria es esencial para la salud pública.

La situación refleja los desafíos que enfrenta el gobierno estadounidense para reconstruir una estructura administrativa eficiente tras años de políticas de austeridad. Mientras tanto, la FDA sigue siendo un pilar fundamental en la aprobación de medicamentos y la protección de los consumidores, pero su futuro depende, en gran medida, de su capacidad para atraer y retener talento cualificado.

Fuente: STAT News