El conflicto en curso entre Estados Unidos e Irán ha provocado una reducción drástica en el suministro de petróleo desde Oriente Medio hacia el resto del mundo. Sin embargo, esta crisis energética ha traído consigo un efecto inesperado: un boom histórico en las exportaciones de paneles solares chinos.
Según datos de Yale Environment 360, en marzo de 2024 —un mes después del inicio de la guerra—, China duplicó sus exportaciones de paneles solares y células fotovoltaicas, alcanzando los 68 gigavatios de capacidad instalable. Esta cifra es comparable a la totalidad de la nueva capacidad solar que Estados Unidos prevé instalar entre 2026 y 2027, estimada en 70 gigavatios.
El aumento es aún más notable si se compara con la instalación histórica de España: en marzo, China exportó más capacidad solar en un solo mes que todo lo instalado por España en la última década, según el think tank Ember Energy.
Demanda récord en Asia y África
El crecimiento explosivo se debe, en gran parte, al aumento de la demanda en Asia y África. Durante marzo, las importaciones de paneles solares chinos en África crecieron un 176% con respecto a febrero, mientras que las exportaciones a Asia alcanzaron los 39 gigavatios. En total, 55 países batieron récords en compras de tecnología solar china.
Un revés para Trump y un acierto para China
Este fenómeno representa un duro golpe para la estrategia energética de Donald Trump, conocido por su oposición tanto a las energías renovables como a China. Sin embargo, su intervención en el conflicto iraní ha terminado beneficiando indirectamente a ambos sectores.
Mientras tanto, el sector solar chino enfrenta una crisis de sobreproducción, con más de 40 empresas del sector cerrando en los últimos años debido a la saturación del mercado. La pregunta ahora es si esta demanda sin precedentes, impulsada por la guerra, podrá aliviar el exceso de capacidad instalable de China.
Lo cierto es que, en un contexto de tensiones geopolíticas prolongadas, Pekín ha demostrado ser visionario al apostar por alternativas a los combustibles fósiles.
El futuro de la energía solar
Los expertos coinciden en que este aumento en la capacidad solar global tendrá un impacto significativo a largo plazo. No obstante, el desafío para China será mantener este ritmo de crecimiento sin caer en una burbuja de sobrecapacidad.
«La guerra en Irán ha acelerado la transición energética global, pero también ha expuesto las vulnerabilidades de un mercado solar chino ya saturado», señala un analista de Ember Energy.
Mientras tanto, la comunidad científica sigue avanzando en la eficiencia de los paneles solares. Recientemente, investigadores lograron establecer un nuevo récord de eficiencia en células solares, lo que podría impulsar aún más la adopción de esta tecnología en los próximos años.