Mary Bennet, la hermana del medio de las cinco hermanas Bennet, no destaca por su belleza ni por su ingenio. Mientras su hermana mayor, Jane, es admirada por su encanto, y Elizabeth, la segunda, brilla por su agudeza, Mary pasa desapercibida. Incluso Kitty, la tercera hermana, aunque frívola, tiene un carácter más amable y un apodo cariñoso. Lydia, la menor, es temeraria y desordenada, pero al menos tiene personalidad. Jane Austen, en Orgullo y prejuicio, la describe con dureza: «no tenía ni genio ni gusto; y aunque la vanidad le había dado aplicación, también le había dado un aire pedante y una actitud engreída, que habrían perjudicado a alguien con mayor excelencia que la que ella poseía».
Mary Bennet no parece la protagonista ideal para una comedia romántica, pero el complejo industrial de Jane Austen —así llamo a la interminable producción de libros, películas y series inspiradas en su obra— siempre busca nuevos enfoques. Alguien, en algún momento, decidió darle protagonismo a esta joven solitaria que prefiere los libros sobre rocas a los bailes y los cotilleos.
Y vaya si acertaron. La serie de la BBC «La otra hermana Bennet», basada en la novela homónima de Janice Hadlow (2020), es una joya poco común: una adaptación de Austen que justifica plenamente su existencia. Los primeros tres episodios llegaron a EE.UU. a través de BritBox el 6 de mayo, y los siguientes se estrenarán semanalmente. En total, son 10 capítulos de 30 minutos cada uno, un formato ágil y perfecto para disfrutar sin perder el ritmo.
Una mirada fresca a un personaje olvidado
La serie no se limita a copiar el estilo de Austen, sino que reinterpreta su universo con sensibilidad. Mary Bennet, lejos de ser un mero personaje secundario, se convierte en el eje central de una historia que explora su evolución personal, sus aspiraciones y su lugar en una sociedad que no la valora. La adaptación respeta el espíritu de la autora, pero le da voz a quien siempre estuvo en silencio.
«La otra hermana Bennet» no es una simple comedia romántica al uso. Es un retrato íntimo y conmovedor de una mujer que lucha por encontrar su identidad en un mundo que la margina. La serie evita los clichés y opta por una narrativa más madura, centrada en el crecimiento de su protagonista.
¿Por qué esta adaptación destaca entre las demás?
El éxito de la serie radica en varios factores clave:
- Fidelidad creativa: Respeta el tono de Austen sin caer en la copia servil. La adaptación de Hadlow y el guion de la BBC capturan la esencia de la época, pero con un enfoque moderno que conecta con el público actual.
- Personajes complejos: Mary Bennet deja de ser un arquetipo para convertirse en una mujer real, con defectos y virtudes. Su relación con el resto de la familia Bennet —especialmente con su madre, obsesionada con el matrimonio, y con Elizabeth, su hermana más cercana— añade capas de profundidad a la trama.
- Producción cuidada: La ambientación, los diálogos y la fotografía reflejan un trabajo meticuloso. Cada detalle, desde los vestidos hasta los escenarios, transporta al espectador a la Inglaterra del siglo XIX sin perder frescura.
- Ritmo ágil: Con capítulos de solo 30 minutos, la serie mantiene un equilibrio perfecto entre desarrollo de personajes y avance de la trama, evitando los típicos rellenos de las producciones más largas.
Un homenaje a Jane Austen, pero con voz propia
«La otra hermana Bennet» no es solo una adaptación más del universo de Austen, sino una reivindicación de los personajes olvidados. En un género saturado de reinvenciones, esta serie destaca por su originalidad y su capacidad para emocionar. Mary Bennet, que en las páginas de la novela original apenas tenía protagonismo, aquí cobra vida con una fuerza inesperada.
Para los fans de Austen, es una oportunidad de ver su mundo desde una perspectiva distinta. Para quienes aún no conocen su obra, puede ser el punto de partida perfecto para adentrarse en el genio de una de las escritoras más influyentes de la literatura inglesa.
«Una adaptación que no solo honra a Jane Austen, sino que la supera al dar voz a quienes siempre estuvieron en silencio».