Los arrecifes de coral podrían esconder la clave para el próximo gran avance médico. Un equipo internacional de investigadores ha descubierto en estos ecosistemas una cantidad sin precedentes de bacterias desconocidas, cuya actividad metabólica podría dar lugar a nuevos fármacos, materiales industriales y tecnologías biotecnológicas.

«Existe un enorme potencial genómico por explorar», afirma Rebecca Vega Thurber, bióloga marina de la Universidad de California en Santa Bárbara y una de las científicas participantes en la expedición Tara Pacific (2016-2018). Este proyecto, pionero en su escala, analizó 32 archipiélagos del océano Pacífico y recolectó más de 58.000 muestras de corales y aguas circundantes, convirtiéndose en la primera investigación de este tipo en caracterizar la biodiversidad de estos frágiles ecosistemas.

El estudio, publicado en la revista Nature, se centró en el microbioma de los corales, es decir, en los microorganismos —principalmente bacterias— que habitan en estos organismos. «Hasta ahora, la mayoría de las investigaciones se habían enfocado en las bacterias del agua, pero nadie había profundizado en las asociadas específicamente a los corales», explica Vega Thurber, directora del Instituto de Ciencias Marinas de UCSB y coautora del artículo.

Bacterias exclusivas con aplicaciones revolucionarias

Mediante técnicas de secuenciación genómica, los científicos reconstruyeron más de 13.000 genomas microbianos a partir de muestras de dos tipos de coral pétreo y un coral de fuego. Este último, pese a su nombre, está más emparentado con las medusas que con los corales pétreos. El análisis reveló que el 90% de las bacterias identificadas eran completamente nuevas, lo que supone un total de 3.700 especies microbianas desconocidas hasta la fecha.

Lo más sorprendente es que estas bacterias son exclusivas de los corales y no se encuentran en el agua circundante. «Esto abre un abanico de posibilidades para sintetizar compuestos bioactivos con aplicaciones en medicina, industria y biotecnología», señala Vega Thurber. Estas pequeñas moléculas, producidas por el metabolismo bacteriano, pueden servir para desarrollar fármacos, detergentes ecológicos, materiales de construcción innovadores e incluso nuevos productos sintéticos.

Un hallazgo que supera a las esponjas marinas

Entre los microorganismos descubiertos destacan nuevos grupos de Acidobacteriota, un filo bacteriano versátil y ubicuo que alberga enzimas desconocidas hasta ahora. Estas enzimas podrían tener un papel clave en la ingeniería de proteínas y en la creación de materiales biotecnológicos avanzados.

Además, los investigadores comprobaron que el potencial biosintético de los microbiomas de los corales supera o iguala al de las esponjas marinas, organismos tradicionalmente estudiados por su riqueza en metabolitos bioactivos. «Las esponjas han sido durante años el principal foco de búsqueda de compuestos bioactivos, pero los corales podrían convertirse en una fuente aún más prometedora», apunta la experta.

Los resultados de este estudio no solo amplían el conocimiento sobre la biodiversidad marina, sino que también abren nuevas vías para la investigación farmacéutica y la innovación industrial. Con miles de bacterias por explorar y un potencial biotecnológico aún por desentrañar, los arrecifes de coral podrían ser el próximo gran tesoro de la ciencia.