El destino de los técnicos de los Boston Red Sox quedó sellado en un solo partido: una victoria por 17-1 contra los Baltimore Orioles. En lugar de celebrar el triunfo, el equipo anunció la destitución de seis miembros del cuerpo técnico, una decisión que ha dejado perplejos a aficionados y analistas.
Entre los despedidos figuran el mánager Alex Cora, el entrenador de banca Ramón Vásquez, los instructores de bateo Peter Fatse y Joe Cronin, el entrenador de tercera base Kyle Hudson y el asistente de bateo Dillon Lawson. Todos abandonaron el estadio en un furgón negro con el letrero COACHES4HIRE en la parte trasera, un detalle que ha añadido ironía a la situación.
Este tipo de decisiones no es nuevo en el béisbol, aunque sí poco común. La última vez que un técnico fue despedido tras una victoria por 16 carreras o más ocurrió en 1887, cuando los New York Metropolitans vencieron 18-2 a los Cleveland Blues y despidieron a su mánager, Bob Ferguson. En aquel entonces, el equipo tenía un récord de 6-24, similar al de los Red Sox en la actualidad (11-17).
La justificación de los Red Sox parece clara: mejorar un equipo con graves problemas ofensivos. Según la métrica wRC+ (que mide la contribución ofensiva de un jugador), los Red Sox ocupan el tercer peor puesto de las Grandes Ligas, solo por delante de los Philadelphia Phillies. Jugadores como el novato Roman Anthony, que pasó de un wRC+ de 140 en su temporada de debut a menos de 90 en 2024, reflejan la crisis ofensiva del equipo.
Sin embargo, la defensa tampoco ha brillado. Aunque los lanzadores han tenido altibajos, su rendimiento general se sitúa entre lo mediocre y lo deficiente según las métricas más utilizadas. La pregunta ahora es si estos despidos serán suficientes para enderezar el rumbo de un equipo que, pese a su potencial, sigue sumido en la mediocridad.