Agentes de policía en Estados Unidos están utilizando lectores automáticos de matrículas (ALPR) con inteligencia artificial para rastrear a parejas, exparejas y hasta desconocidos sin autorización legal. Según un análisis del Instituto para la Justicia, ya se han documentado 14 casos confirmados de este tipo de abuso en todo el país.

La mayoría de estos incidentes ocurrieron después de 2024, año en que la empresa Flock Safety expandió su red de cámaras inteligentes a más de 4.000 ciudades estadounidenses. Aunque Flock Safety afirma contar con protocolos internos para evitar estos abusos, la mayoría de los casos salieron a la luz gracias a las víctimas, no por investigaciones internas ni por la propia empresa.

Uno de los casos más graves ocurrió en Milwaukee, donde un agente con ocho años de experiencia en el departamento de policía, Josue Ayala, renunció tras ser acusado de usar Flock para rastrear a su pareja y al ex de esta en casi 180 ocasiones en solo dos meses. Las víctimas descubrieron el espionaje al consultar su matrícula en el sitio HaveIBeenFlocked.com, una plataforma que permite verificar si un vehículo ha sido registrado por estos sistemas.

Actualmente, Flock Safety opera en más de 6.000 ciudades de EE.UU., con más de 76.000 cámaras de matrículas en funcionamiento y en constante expansión. Dada la creciente presencia de estos dispositivos y los poderes policiales sin supervisión adecuada, es probable que el número real de casos de abuso sea mucho mayor.

El problema de fondo: acceso sin control a datos privados

Según Michael Soyfer, abogado del Instituto para la Justicia, estos sistemas representan un grave riesgo para la privacidad:

"El problema fundamental de estos sistemas es que ponen información privada sobre los movimientos de las personas en manos de cada agente. Sin la garantía constitucional de una orden judicial, es previsible que algunos utilicen este acceso para fines como el acoso a parejas románticas".

¿Qué dice Flock Safety?

La empresa ha declarado que implementa mecanismos de auditoría y formación para prevenir abusos, pero los casos documentados sugieren que estos protocolos no son suficientes. Además, la falta de transparencia en los registros policiales dificulta la detección temprana de estos delitos.

El contexto: vigilancia policial en aumento

Este caso se suma a otras polémicas sobre el uso de tecnología de vigilancia por parte de las fuerzas del orden, como el despliegue de drones para monitorizar protestas o el empleo de software de reconocimiento facial sin regulación clara. Organizaciones de derechos civiles advierten sobre la necesidad de establecer límites legales estrictos para evitar que estas herramientas se utilicen con fines distintos a los previstos.

Fuente: Futurism