El mercado de criptomonedas sigue siendo un terreno de alto riesgo, pero el ritmo actual de ciberataques ha dejado incluso a los veteranos del sector en alerta máxima. Según datos de Protos, en 2026 se han registrado pérdidas por valor de 1.080 millones de dólares en al menos 68 incidentes. Tres grandes robos concentran la mayoría de estas pérdidas, dos de ellos ocurridos en abril.

Solo en este mes, se han contabilizado 30 incidentes, lo que equivale a más de un ataque diario. Esta semana, Protos identificó 13 pérdidas individuales, incluyendo tres en un mismo día. Aunque la mayoría fueron de cuantías menores, el total superó los 11 millones de dólares.

Para mantener informados a los usuarios y a su equipo, Protos ha creado un catálogo de robos en cripto con un umbral mínimo de 100.000 dólares. Este registro, disponible en la sección Live de su web, recoge los incidentes de 2026.

«Ha habido un hack de seis cifras en Ethereum cada seis horas en la última semana. Esto es una locura». — deebeez (@deeberiroz), 28 de abril de 2026

Ante esta oleada de ataques, incluso las empresas especializadas en seguridad cripto luchan por mantener el ritmo. El pasado miércoles, equipos de proyectos como Alchemix, Trading Strategy y Yearn Finance criticaron a PeckShield por emitir alertas «imprudentes» que vinculaban sus productos con pérdidas derivadas de contratos de terceros inseguros.

Los expertos tampoco están a salvo. El responsable de desarrollo de negocio de CertiK —una firma de auditoría cripto con una reputación ya cuestionada— alertó en X sobre el robo de su cuenta de Telegram, utilizada por estafadores para difundir malware a través de «enlaces falsos de reuniones».

¿Más ataques o mayor visibilidad?

La proliferación de herramientas de inteligencia artificial (IA) se señala como un factor clave en el aumento de los robos, especialmente en contratos más antiguos o de menor tamaño. Aunque el incremento de incidentes podría deberse a una mayor actividad real o simplemente a una mayor visibilidad, la realidad es preocupante.

La IA no solo ayuda a los hackers a encontrar y explotar vulnerabilidades, sino que también permite a los investigadores detectar transacciones sospechosas entre el ruido de los datos blockchain. Según Pigi Finance, que analizó cinco años de robos, se estima que el 3,37% de los activos en DeFi se pierden anualmente por exploits en protocolos —excluyendo robos en puentes, colapsos de exchanges centralizados, vaciamientos de wallets o phishing—.

Sin embargo, a medida que los estándares de seguridad mejoran, especialmente en proyectos con grandes fondos, los atacantes redirigen su atención hacia otros objetivos. Los dos mayores robos de abril —Drift Protocol (280 millones) y Kelp DAO (290 millones)— no fueron exploits en contratos inteligentes, sino ataques a otros puntos débiles del ecosistema.

Mitchell Amador, de ImmuneFi, confirma esta tendencia: «La seguridad de los protocolos ha mejorado drásticamente». A pesar de ello, el desafío sigue siendo enorme.

Fuente: Protos