El 23 de diciembre de 1972, los Pittsburgh Steelers lograron su primera victoria en playoffs con una jugada que pasaría a la historia del fútbol americano: la Recepción Inmaculada. Medio siglo después, el exquarterback Terry Bradshaw volvió a sostener el balón que lanzó aquel día.

Bradshaw recuperó la pelota durante un evento de draft en el resort Nemacolin, ubicado a unos 110 kilómetros de Pittsburgh. Al tomar el balón, el exjugador comentó con humor: "Está un poco desinflado. Debe haber estado en Nueva Inglaterra".

La pelota histórica, que fue utilizada para el punto extra tras la recepción de Franco Harris, terminó en manos de un aficionado llamado Jim Baker. Ahora, el destino de este objeto legendario podría ser la estatua de Harris en el Aeropuerto Internacional de Pittsburgh.

El regreso temporal de la pelota a Bradshaw ha generado gran expectación entre los aficionados, recordando una de las jugadas más icónicas de la NFL.