Desde hace décadas, los teóricos de la conspiración intentan argumentar que las misiones de la NASA a la superficie lunar fueron falsificadas. La agencia espacial estadounidense ha enfrentado estas acusaciones en cada una de sus expediciones, y la misión Artemis II, que orbitó la Luna y regresó a la Tierra, no ha sido la excepción.
Sin embargo, esta vez la situación ha escalado gracias a la proliferación masiva de contenido generado por inteligencia artificial (IA), que está alimentando estas teorías con 'pruebas' falsas y cada vez más evidentes. Lo paradójico es que, en lugar de presentar argumentos sólidos, los negacionistas recurren a material fabricado con IA, demostrando una falta total de coherencia en sus afirmaciones.
Pruebas falsas con errores evidentes
Uno de los vídeos más difundidos muestra a los cuatro astronautas de la misión Artemis II colgando de arneses frente a una pantalla verde. Según el análisis de France 24, el vídeo presenta múltiples fallos que delatan su origen artificial: textos superpuestos con errores tipográficos, un personaje de la mascota de Artemis que flota de manera antinatural, extremidades faltantes y dedos en número incorrecto en algunas manos.
La pregunta surge: ¿por qué alguien que cree que la NASA falsificó su sobrevuelo lunar recurriría a generar pruebas con IA para respaldar su teoría? ¿Es un creyente tan aferrado que prefiere usar evidencia falsa para convencer a otros de su visión distorsionada? ¿O simplemente un troll que disfruta engañando a teóricos de la conspiración en redes sociales?
La IA como herramienta de desinformación
El problema no se limita a un solo vídeo. La CBC identificó otro material falso que muestra el interior de la nave espacial, con una panorámica que va desde los astronautas hasta una vista de la Tierra a través de una pequeña ventana. El experto en desinformación Tal Hagin determinó que se trata de un vídeo creado con IA, combinando dos imágenes distintas: una captura de los astronautas de Artemis II saludando y otra de la Tierra vista desde una de las ventanas de la nave.
«La IA se utilizó para conectar las dos imágenes», concluyó Hagin.
La desinformación se expande en redes sociales
La magnitud de este fenómeno es alarmante. Una simple búsqueda del término «Artemis leaks» en la plataforma X (antes Twitter) —conocida por su falta de moderación y por ser un hervidero de desinformación— revela la extensión del problema. Desde vídeos generados que muestran una falsa Luna colgada frente a una pantalla verde hasta afirmaciones absurdas de que la NASA usó «IA, CGI y pantallas verdes» para simular la misión.
La situación no mejora en Facebook, donde cuentas vinculadas a teorías como la Tierra plana recurren a contenido generado con IA para argumentar que la NASA falsificó la misión espacial con «CGI».
El peligro de la IA en la era de la desinformación
En resumen, lo que presenciamos es un escenario preocupante: personas tan convencidas de una realidad falsa que están dispuestas a fabricar pruebas para respaldar sus creencias. La IA, en lugar de ser una herramienta para el progreso, se ha convertido en un arma para socavar la credibilidad de la información en línea y, en consecuencia, el propio concepto de verdad.
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