EE.UU. exige a Europa más implicación en el Estrecho de Ormuz

En otra rueda de prensa del Pentágono, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, volvió a criticar a Europa por no asumir un papel más activo en la reapertura del Estrecho de Ormuz. «No debería ser solo la lucha de Estados Unidos», declaró con tono airado. «Nosotros apenas lo utilizamos. Los europeos lo necesitan mucho más que nosotros, y quizá deberían dejar de hablar tanto y empezar a actuar».

De amenazas a confusión: la estrategia errática de Trump

El pasado 21 de marzo, el presidente Donald Trump advirtió que Estados Unidos «destruiría» las centrales eléctricas de Irán si el estrecho no se «abría por completo» en 48 horas. Sin embargo, el plazo expiró sin cumplirse, y dos semanas después, el estrecho seguía cerrado. Para el 5 de abril, Trump anunció en tono desafiante: «El 7 de abril será el Día de la Central Eléctrica y el Puente en Irán. Será algo nunca visto. ¡Abrid el maldito estrecho, malditos bastardos, o viviréis en el infierno!».

Irán no cedió, y el estrecho siguió bloqueado. Pero Trump, lejos de mantener su postura belicosa, cambió de discurso. En lugar de insistir en su apertura, ahora afirma que Estados Unidos controla por completo el Estrecho de Ormuz y que «ningún barco puede entrar o salir sin la aprobación de la Armada estadounidense».

Un giro inesperado: Trump prefiere el cierre

«El estrecho está completamente sellado hasta que Irán haga un ACUERDO», declaró Trump, contradiciendo sus propias amenazas iniciales. Su discurso pasó de la agresividad a la confusión, criticando incluso la inestabilidad interna de Irán: «¡No saben quién es su líder! La lucha entre los duros, que pierden en el campo de batalla, y los moderados, que no son tan moderados, es una locura».

Analistas señalan que esta falta de coherencia refleja una estrategia improvisada, donde las declaraciones belicosas se alternan con mensajes ambiguos, sin un plan claro en política exterior.

¿Qué hay detrás de este cambio de postura?

Aunque el Pentágono insiste en que Europa debe asumir más responsabilidad, la realidad es que el Estrecho de Ormuz es vital para el comercio global, especialmente para los países europeos. Su cierre afectaría gravemente a sus economías, mientras que Estados Unidos, menos dependiente de esta ruta, podría permitirse mantener una postura más flexible.

La incoherencia de Trump ha generado críticas, incluso entre sus aliados. Algunos sugieren que su estrategia responde a un juego de poder, pero otros ven en sus declaraciones un reflejo de improvisación y falta de planificación a largo plazo.

«Una necedad consistente es el hobgoblin de las mentes pequeñas, adorado por pequeños estadistas y filósofos», escribió Ralph Waldo Emerson en 1841. Trump, sin embargo, no encaja en esa descripción: es un presidente que parece jugar al ajedrez multidimensional, pero cuyas jugadas resultan cada vez más difíciles de descifrar.