La administración de Donald Trump ha cesado a la totalidad de los miembros de la Junta de Ciencia Nacional (NSB), según informan múltiples fuentes. Este órgano, encargado de asesorar al presidente y al Congreso sobre la Fundación Nacional de Ciencia (NSF), ha visto reducidos sus fondos a niveles históricos, lo que ha provocado retrasos significativos en la asignación de recursos para la investigación.

La NSF ha sido clave en el desarrollo de tecnologías esenciales, como las resonancias magnéticas (RM), los teléfonos móviles y, incluso, en el lanzamiento de plataformas como Duolingo. Su labor ha impulsado avances científicos y tecnológicos fundamentales para la sociedad.

Reacciones políticas

Zoe Lofgren, diputada demócrata y miembro destacada del Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes, ha criticado duramente la decisión. En un comunicado, declaró:

«Este es el último movimiento estúpido de un presidente que sigue ignorando el valor de la ciencia y la innovación para el futuro de nuestro país».

Impacto en la investigación y la innovación

La destitución de la NSB se suma a una serie de recortes presupuestarios que han afectado gravemente a la NSF. Según expertos, estos recortes podrían ralentizar proyectos críticos en áreas como la inteligencia artificial, la medicina personalizada y las energías limpias. Además, los retrasos en la financiación están poniendo en riesgo la competitividad científica de Estados Unidos a nivel global.

La comunidad científica ha expresado su preocupación por el futuro de la investigación en el país. «La ciencia no puede esperar», advirtió un portavoz de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS). «Estas decisiones políticas están socavando décadas de progreso».

Fuente: The Verge