El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insiste en que la guerra contra Irán ha finalizado para eludir cualquier responsabilidad legal, a pesar de que persisten acciones militares y tensiones en la región.

Según la Resolución de Poderes Bélicos, el mandatario debe notificar formalmente al Congreso cualquier intervención militar en un plazo de 48 horas tras el inicio de hostilidades. Posteriormente, dispone de 60 días para poner fin al conflicto antes de que el Legislativo pueda intervenir, ya sea para ordenar su fin o autorizar su continuación. Este plazo vence este viernes, y, según fuentes, incluso miembros del partido republicano podrían exigirle cuentas.

«Ese plazo no es una sugerencia, es un requisito», declaró la senadora republicana Susan Collins. «Cualquier acción militar adicional contra Irán debe tener una misión clara, objetivos alcanzables y una estrategia definida para concluir el conflicto».

Trump, sin embargo, argumenta que la guerra terminó con el anuncio del alto el fuego a principios de abril, pese a que Irán mantiene bloqueado el Estrecho de Ormuz, Estados Unidos intercepta barcos iraníes y Israel bombardea Líbano. La tregua, lejos de consolidarse, parece mantenerse por un hilo.

El viernes, Trump calificó de «inconstitucional» que el Congreso intente limitar sus facultades bélicas. «Estamos camino a otra gran victoria. Lo que piden no es constitucional», afirmó. «No son personas patriotas las que hacen estas demandas... Incluso los perdedores reconocen lo increíble de lo que hemos logrado. El estrecho está totalmente cerrado, es impecable».

«No creo que sea constitucional lo que piden. No son personas patriotas las que hacen estas demandas». — Donald Trump

Si, como afirma Trump, la guerra ha concluido, surge la duda: ¿quién ha resultado vencedor en un conflicto sin un desenlace claro?