Una mujer ha presentado una demanda federal contra el condado de Houston (Alabama, EE.UU.) por presunta negligencia médica y violación de sus derechos constitucionales. Según la denuncia, Tiffany McElroy se vio obligada a dar a luz de forma prematura en una celda de la cárcel del condado sin recibir asistencia médica.
La demanda, presentada esta semana por la organización Pregnancy Justice, acusa a las autoridades del condado, la cárcel y los agentes implicados de indiferencia deliberada ante una necesidad médica grave y de negar el acceso a atención sanitaria, en violación de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución estadounidense.
Detalles del caso
McElroy, de 34 años y con antecedentes de partos prematuros, fue arrestada el 23 de mayo de 2024 bajo cargos de peligro químico. Esta acusación, típica en Alabama, se aplica cuando se expone a menores (incluidos fetos) a sustancias controladas o drogas. Según la demanda, las autoridades alegaron que McElroy consumió sustancias durante su embarazo.
El 26 de mayo, mientras estaba detenida en la cárcel del condado de Houston, McElroy alertó al personal sobre la rotura de su bolsa amniótica, un emergencia médica cuando ocurre antes de las 37 semanas de gestación. A pesar de los signos evidentes de parto, nadie acudió en su ayuda durante casi 24 horas, según la denuncia.
Falta de asistencia y amenazas a otras detenidas
Aunque McElroy se reunió con un médico y una enfermera horas después de romper aguas, solo recibió un pañal y ibuprofeno, a pesar de que el feto presentaba signos de taquicardia. Sus repetidas solicitudes para ser trasladada a un hospital fueron ignoradas. A pesar del dolor abdominal creciente y la pérdida continua de líquido amniótico, fue obligada a asistir a una vista judicial y a moverse por la cárcel sin ayuda.
Según la demanda, otras mujeres detenidas intentaron alertar al personal sobre la emergencia, pero los agentes no realizaron evaluaciones médicas ni ofrecieron asistencia. Hacia la madrugada del 27 de mayo, McElroy comenzó a sentir contracciones intensas y el impulso de pujar, pero el personal no actuó. Incluso, una agente le prohibió llamar al 911 o ayudarla, alegando que podrían ser responsables si algo le ocurría a ella o al bebé.
Las demás detenidas que intentaron asistir a McElroy fueron amenazadas con descargas eléctricas u otros castigos. A pesar de ello, algunas insistieron en ayudarla a dar a luz cuando sus contracciones se ralentizaron.
El parto y la intervención de las compañeras
Cuando el bebé nació, no lloraba ni respiraba. Sin embargo, gracias a la rápida actuación de una de las detenidas, que le succionó la boca y la nariz en tres ocasiones y estimuló su pecho, el recién nacido comenzó a respirar. Solo después del parto, los agentes trasladaron a McElroy y a su bebé a un centro médico.
La demanda busca compensación por los daños sufridos y exige cambios en los protocolos de atención médica en las cárceles del condado.