Donald Trump, de 79 años y exmandatario de Estados Unidos, ha vuelto a insistir en que todos los candidatos a la presidencia o vicepresidencia deberían someterse a un examen cognitivo antes de competir en las elecciones. «Cualquiera que se presente para presidente o vicepresidente debería estar obligado a realizar un examen cognitivo antes de entrar en la carrera», declaró en su plataforma Truth Social.

Trump, conocido por sus críticas a rivales como Joe Biden y Barack Obama, argumentó que estas pruebas evitarían sorpresas en las urnas. «Así no nos sorprendería que personas como Barack 'Hussein' Obama o Joe Biden fueran 'elegidos'», afirmó. Sin embargo, su propuesta llega en un momento en que su propia salud mental y física está bajo escrutinio.

El expresidente ha afirmado en repetidas ocasiones que él mismo superó estas pruebas durante sus mandatos, incluso asegurando que las aprobó tres veces. «Aprobé el examen las tres veces durante mis tres mandatos. ¡Un logro que, según los médicos, rara vez se ha visto en un solo examen!», escribió. No obstante, sus declaraciones sobre los resultados de estas pruebas han sido contradictorias.

Desde 2024, Trump ha realizado varios exámenes cognitivos, pero sus descripciones de los mismos han generado escepticismo. En entrevistas, ha afirmado haber recitado cinco palabras o resuelto multiplicaciones básicas, mientras que en otras ocasiones ha asegurado haber aprobado al identificar una ballena. Sin embargo, los creadores de las pruebas han negado que alguna de las versiones en circulación incluyera este elemento, y algunos incluso aclararon que sus exámenes evalúan la demencia, no la velocidad cognitiva.

Mientras tanto, su comportamiento en los últimos meses ha alimentado aún más las dudas sobre su estado de salud. En su segundo mandato, sus discursos se han vuelto más incoherentes, ha dormido durante reuniones clave y ha mostrado signos de desorientación en encuentros con líderes extranjeros. En Walter Reed Medical Center, donde ha pasado largas estancias, se han registrado episodios de somnolencia, habla arrastrada y apariciones con la piel descolorida y con moretones.

Las señales de alerta se han intensificado en las últimas semanas. Trump ha atacado a aliados históricos, amenazado con «aniquilar» a la civilización iraní en redes sociales y protagonizado una polémica con el Papa León XIV, al que acusó de ser «débil en materia de delincuencia». Además, ha cometido errores garrafales, como olvidar la muerte de la jueza Ruth Bader Ginsburg o no recordar que el senador republicano Thom Tillis sigue en el cargo.

Estos episodios han reavivado las demandas para que el mandatario se someta a una nueva evaluación neurológica, especialmente tras sus declaraciones belicosas hacia Irán. Aunque la Casa Blanca no ha confirmado si se realizará otra prueba, los médicos del presidente no han emitido informes detallados desde abril.