El sueño de Donald Trump de construir un escudo antimisiles nacional bautizado como "Golden Dome" podría convertirse en uno de los proyectos de defensa más ambiciosos —y costosos— de la historia de Estados Unidos. Según un informe publicado hoy por la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), la iniciativa requeriría una inversión de 1,2 billones de dólares en los próximos 20 años.
Un proyecto con raíces en la campaña electoral
Trump presentó por primera vez su propuesta durante la campaña de 2024, cuando prometió crear "un gran escudo antimisiles de hierro sobre todo nuestro país" para "evitar la Tercera Guerra Mundial". Más tarde, rebautizó el proyecto como Golden Dome y logró que más de una docena de gigantes de la industria armamentística estadounidense —como Raytheon, Lockheed Martin, Northrop Grumman y Anduril— y más de 2.300 empresas más pequeñas compitieran por contratos millonarios para desarrollar un sistema de interceptores masivos en el cielo norteamericano.
¿Puede funcionar un sistema como el de Israel en EE.UU.?
El diseño del Golden Dome se inspiraría en el Iron Dome israelí, un sistema diseñado para proteger áreas geográficas reducidas de misiles improvisados lanzados desde distancias cortas. Sin embargo, Estados Unidos enfrenta desafíos distintos: su territorio es vastísimo y las amenazas provienen de potencias como Rusia o China, capaces de lanzar ataques a gran escala.
Ante estas limitaciones, la administración Trump incorporó interceptores basados en satélites a su plan. No obstante, el general Michael Guetlein, de la Fuerza Espacial, reconoció en abril ante el subcomité de Fuerzas Estratégicas de la Cámara de Representantes que este enfoque podría no ser rentable.
Un presupuesto inflado y dudas sobre su eficacia
En mayo de 2024, Trump estimó que el Golden Dome costaría alrededor de 175.000 millones de dólares y estaría operativo antes de que finalizara su mandato en 2029. La CBO, sin embargo, desmintió estas cifras: según su análisis, el proyecto superaría el billón de dólares, es decir, 1.074 billones más de lo previsto.
Pero incluso con ese gasto descomunal —casi equivalente al presupuesto anual del Pentágono—, el sistema tendría serias limitaciones. En su informe, la CBO advirtió que "el escudo no podría bloquear todos los misiles en un ataque a gran escala de una potencia rival". Además, señalaron que "no sería un escudo impenetrable ni podría contrarrestar por completo un ataque masivo como los que Rusia o China podrían lanzar".
"Las consecuencias estratégicas de desplegar un sistema de defensa antimisiles con la capacidad considerada aquí son inciertas", concluyó la CBO.
¿Quién se beneficia de este proyecto?
A pesar de las dudas técnicas y económicas, el Golden Dome ya ha generado ganancias para algunas de las mayores empresas de defensa de EE.UU. Doce compañías, entre ellas Raytheon, Lockheed Martin y Northrop Grumman, han sido adjudicatarias de contratos por 3.200 millones de dólares para desarrollar componentes del sistema.
Conclusión: ¿Una solución real o un gasto innecesario?
Mientras Trump defiende su proyecto como una medida esencial para la seguridad nacional, los expertos advierten sobre su viabilidad técnica, su elevado coste y su eficacia limitada. Con un precio que supera el billón de dólares y dudas sobre su capacidad para detener amenazas reales, el Golden Dome plantea más preguntas que respuestas sobre el futuro de la defensa antimisiles en Estados Unidos.