Recortes sin precedentes en agencias de seguridad
El Departamento de Justicia de EE.UU. ha reducido su plantilla en más de 4.000 agentes desde el inicio del mandato de Donald Trump, según datos obtenidos por Reuters a través de una solicitud de la Ley de Libertad de Información. Estas cifras incluyen recortes significativos en agencias clave:
- FBI: Ha perdido un 7% de su plantilla, lo que equivale a 2.600 agentes desde el año fiscal 2024.
- DEA (Agencia Antidroga): Ha reducido su personal en un 6%.
- ATF (Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos): Ha sufrido un recorte del 14%.
- División de Seguridad Nacional: Encargada de inteligencia y lucha contra el terrorismo, ha perdido el 38% de sus empleados y advirtió al Congreso sobre "restricciones sin precedentes de personal".
- Oficina Federal de Prisiones: Ha despedido al 6% de su plantilla (2.200 empleados), a pesar de que la población carcelaria no ha disminuido. Esto ha generado una crisis de personal, obligando a recurrir a profesores y enfermeros como guardias.
Prioridades cambiantes: de la seguridad al cumplimiento migratorio
Además de los despidos, muchas de estas agencias han redirigido sus recursos para apoyar la agenda de deportaciones masivas de la administración Trump, en lugar de cumplir con sus funciones originales. Como consecuencia, las prosecuciones por delitos relacionados con drogas han caído a los niveles más bajos en más de dos décadas.
Mientras tanto, el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional ha aumentado en miles de millones de dólares, convirtiendo a ICE (Inmigración y Aduanas) en la agencia federal de seguridad mejor financiada de la historia de EE.UU.
"La administración habla con dureza sobre el crimen y el terrorismo, pero vaciar las agencias encargadas de combatirlos demuestra que no respaldan sus palabras con hechos", declaró Stacey Young, exabogada del Departamento de Justicia y actual directora de Justice Connection, una organización que apoya a empleados despedidos.
Consecuencias de una política de seguridad en entredicho
Los recortes masivos y el cambio de prioridades han generado una serie de problemas operativos y de seguridad:
- La reducción de personal en el FBI y la DEA dificulta la investigación de delitos graves, como el narcotráfico y el crimen organizado.
- La crisis en las prisiones federales ha llevado a situaciones de riesgo, con guardias sin experiencia y puestos vacantes.
- La falta de recursos en la División de Seguridad Nacional podría debilitar la capacidad de EE.UU. para prevenir ataques terroristas.
Los críticos señalan que la estrategia de Trump no solo no cumple con su promesa de ser "duro con el crimen", sino que además desvía recursos de las agencias que deberían proteger a los ciudadanos.