El año 2026 se perfila como un momento clave para el cine de geeks, pero no todos los géneros están celebrando. Mientras las adaptaciones de videojuegos como *Super Mario Bros.* arrasan en taquilla, *Mortal Kombat II* y *Street Fighter* prometen ser éxitos rotundos, y producciones independientes como *Iron Lung* de Markiplier sorprenden al público, el cine de superhéroes muestra signos de agotamiento. Marvel avanza sin rumbo hacia *Avengers: Doomsday*, *Daredevil: Born Again* lucha por encontrar audiencia y *Spider-Man: Brand New Day* amenaza con ahogar a su protagonista bajo un elenco sobrecargado. Incluso el Universo DC de James Gunn, con propuestas interesantes como *Supergirl* o *Clayface*, parece dirigirse a un nicho más reducido.
Ante este escenario, los superhéroes no tienen por qué desaparecer. Solo necesitan aprender de sus 'hermanos menores' —las adaptaciones de videojuegos— para reconquistar al público. Estas son cinco lecciones clave que el cine de superhéroes debería aplicar ya.
1. Atrévete a ser ridículo (sin complejos)
Una de las escenas más memorables de *Mortal Kombat* (2021) llega cuando Liu Kang, el héroe de la saga, ataca a Kano con una serie de barridos de piernas. Cualquiera que haya jugado a un juego de lucha entenderá el guiño: es el movimiento más básico del género, repetido hasta la exasperación. Los fans reconocen su ridícula simplicidad, y el filme lo usa para reírse con el personaje, no de él.
Más tarde, Liu Kang ejecuta un ataque épico: crea un dragón de llamas que devora a sus enemigos. La película lo trata como si fuera lo más increíble del mundo. Y lo es. Porque lo celebra, no lo ridiculiza.
El cine de superhéroes, en cambio, suele caer en la trampa de burlarse de sí mismo. Personajes como Peacemaker, con su casco que parece un inodoro, o referencias a Otto Octavius como "Doctor Octopus", son ejemplos de cómo el género se autodesprecia. Estas bromas pueden funcionar para atraer a nuevos espectadores, pero también transmiten la idea de que los superhéroes son algo de lo que avergonzarse. Las mejores adaptaciones de videojuegos, en cambio, abrazan lo absurdo de sus fuentes. Las peores películas de superhéroes, como *Thor: Love and Thunder* o *She-Hulk: Attorney at Law*, no solo se burlan de los cómics, sino que lo hacen con condescendencia.
2. Dale al público lo que quiere (y no lo que crees que merece)
Nadie discutiría que la nueva película de *Super Mario Bros.* no es una obra maestra del cine. Sin embargo, arrasa en taquilla porque el público reconoce a los personajes: Mario, Luigi, Bowser y la princesa Peach. Pero el éxito no se limita a ellos. La película incluye una galería de secundarios excéntricos: Dry Bones, Kamek, Rosalina o Wart, que despiertan la nostalgia y el interés de los fans.
El marketing de *Street Fighter* también apuesta por esto. En lugar de centrarse únicamente en los protagonistas, destaca a personajes secundarios como Chun-Li, Balrog o M. Bison, atrayendo a un público diverso. Los superhéroes, en cambio, suelen caer en la repetición: otro equipo de héroes, otro villano genérico, otro origen trillado. ¿Dónde están los personajes secundarios memorables? ¿Dónde está la diversión en los detalles?
3. La acción debe sentirse como un videojuego (pero sin excederse)
Las adaptaciones de videojuegos tienen una ventaja clara: saben cómo hacer que la acción se sienta como jugar. *Mortal Kombat* (2021) y *Sonic: La película* demostraron que el público disfruta de peleas que imitan los movimientos y el ritmo de los juegos. Los superhéroes, en cambio, a menudo priorizan diálogos largos o escenas de exposición sobre la acción pura.
Esto no significa que las películas deban convertirse en un *gameplay* interactivo, pero sí pueden aprender a equilibrar la narrativa con secuencias que reflejen la esencia de los cómics. *Spider-Man: Across the Spider-Verse* logró esto con un estilo visual que imitaba los cómics, pero también con coreografías de acción que recordaban a los videojuegos. ¿Por qué no aplicar esa misma energía a las películas de superhéroes tradicionales?
4. Los villanos deben ser tan carismáticos como los héroes
En los videojuegos, los villanos suelen ser personajes memorables, ya sea por su diseño, su personalidad o su crueldad. Bowser en *Super Mario*, M. Bison en *Street Fighter* o el Joker en *Batman: Arkham* son ejemplos de antagonistas que roban el protagonismo. Las adaptaciones de videojuegos suelen trasladar ese carisma a la pantalla grande.
En el cine de superhéroes, en cambio, los villanos a menudo quedan relegados a roles secundarios. Cuando no son unidimensionales, son demasiado serios o carecen de profundidad. *Joker* (2019) demostró que un villano bien desarrollado puede ser el alma de una película. Los superhéroes necesitan villanos que no solo amenacen al héroe, sino que también cautiven al público. ¿Dónde está el equivalente de Bowser o M. Bison en el MCU o el DCEU?
5. La nostalgia no es suficiente: innovar o desaparecer
Las adaptaciones de videojuegos tienen una ventaja inicial: el reconocimiento de marca. El público ya sabe qué esperar y, en muchos casos, está dispuesto a pagar por verlo en pantalla. Pero el éxito no se basa únicamente en la nostalgia. Películas como *Sonic: La película* o *The Super Mario Bros. Movie* funcionan porque, además de apelar a los fans, ofrecen algo nuevo: un estilo visual único, una narrativa ágil o un humor que conecta con todas las edades.
Los superhéroes, por su parte, llevan décadas repitiendo fórmulas. ¿Cuántas veces hemos visto el mismo origen del héroe, el mismo villano genérico o la misma estructura de tres actos? Para sobrevivir, el cine de superhéroes debe innovar. No basta con añadir un nuevo personaje o un crossover. Necesita reinventarse, como lo hizo *Spider-Verse* con su estilo visual o *Logan* con su tono más adulto y realista.
Conclusión: el futuro no está escrito
El cine de superhéroes no está condenado al olvido, pero sí necesita evolucionar. Las adaptaciones de videojuegos han demostrado que el público no solo busca nostalgia o efectos especiales: quiere historias que le diviertan, personajes que le importen y un cine que no tema ser ambicioso. Los superhéroes pueden aprender de ese éxito, pero el tiempo apremia. Si no se adaptan, el público seguirá buscando su dosis de acción, humor y fantasía en otro lugar.