La película irlandesa de terror Hokum, dirigida por Damian McCarthy, presenta a Adam Scott como Ohm Bauman, un escritor estadounidense atormentado que visita el Bilberry Woods Hotel, lugar donde sus padres pasaron su luna de miel. Aunque el guion incluye decisiones poco creíbles incluso para los estándares del género, la actuación de Scott logra que el espectador acepte tanto las relaciones improbables como el folclore irlandés que sustenta la trama.
Desde el inicio, Ohm demuestra su arrogancia al menospreciar al personal del hotel, como el botones Alby (Will O’Connell), a quien quema la mano con una cuchara caliente para justificar su falta de paciencia. Sin embargo, su carácter se suaviza al interactuar con la camarera Fiona (Florence Ordesh) y el excéntrico Jerry (David Wilmot). Tras dos eventos impactantes, Ohm decide investigar la suite nupcial cerrada del hotel, donde se enfrenta a fenómenos sobrenaturales como fantasmas, brujas y una criatura aterradora conocida como Jack the Jackass.
Como personaje ajeno al entorno, Ohm actúa como alter ego del espectador, guiando sus reacciones ante el horror. Aunque el guion exige decisiones cuestionables, como volver al hotel una vez que los fenómenos comienzan, la credibilidad de Scott como actor cotidiano permite al público identificarse con él.
De bully adolescente a estrella de comedia
Adam Scott ha estado en la pantalla desde su adolescencia, destacando inicialmente como el matón Griff Hawkins en la serie Boy Meets World. Sin embargo, su carrera dio un giro en 2009 y 2010 con papeles que reflejaban su experiencia real: Henry Pollard en Party Down, un actor fracasado, y Ben Wyatt en Parks and Recreation, un político ex niño prodigio. Estos personajes le permitieron explotar su capacidad para interpretar a personas con trasfondos similares, consolidando su versatilidad como actor.
En Hokum, Scott combina su habilidad para el drama con momentos de terror, demostrando que, más allá de la comedia, puede sumergirse en roles complejos y perturbadores. Su interpretación de Ohm, un hombre marcado por la pérdida de su madre y la crueldad de su padre, añade profundidad a una película que, de otro modo, podría haber caído en clichés del género.
"La actuación de Adam Scott en Hokum es un recordatorio de su talento para humanizar personajes, incluso en situaciones extremas."