¿Alguna vez ha sentido que una celebridad que ha fallecido llevaba años muerta? A mí me pasó el pasado fin de semana, pero en lugar de una persona, el "difunto" era una empresa: Ask.com, el servicio web que muchos conocieron como Ask Jeeves.

Durante años, escribí sobre Ask Jeeves con frecuencia. Sin embargo, su cierre definitivo, anunciado por su dueño, el grupo IAC (en proceso de renombrarse como People Inc.), el pasado 1 de mayo, fue la primera noticia relevante que recibía sobre la plataforma en más de 15 años. La última vez que había aparecido en los medios fue en noviembre de 2010, cuando IAC transformó Ask de un motor de búsqueda generalista a un sitio de preguntas y respuestas generadas por usuarios. Entre ambos hitos, la plataforma se convirtió en un portal de contenido obsoleto, donde titulares como "Los 10 mejores documentales de 2022 (hasta ahora)" convivían con artículos desactualizados. En resumen: hacía décadas que Ask.com ya no importaba.

Y, sin embargo, su desaparición desató una ola de nostalgia. Muchos recordaron sus primeros años, su icónico mayordomo animado y su nombre original. Esa nostalgia me hizo reflexionar: en algún momento, Ask Jeeves fue una empresa con potencial. Pero, en lugar de aprovecharlo, optó por rendirse justo cuando podría haber dado el salto definitivo.

El nacimiento de un pionero

Ask Jeeves debutó en 1997, en plena efervescencia de los motores de búsqueda. En una época en la que internet crecía a un ritmo vertiginoso, Ask Jeeves fue uno de los muchos servicios que surgieron para organizar el caos digital. Mientras gigantes como Yahoo y AltaVista dominaban el mercado, otros competidores como Excite, Lycos, HotBot, LookSmart, Northern Light y WebCrawler también pugnaban por un espacio. La primera versión de Ask Jeeves, con un diseño que recordaba a las páginas de GeoCities de los 90, reflejaba el espíritu amateur de la época.

Mientras tanto, en Stanford, dos estudiantes de posgrado, Larry Page y Sergey Brin, trabajaban en su propio algoritmo de búsqueda. Cuando Google lanzó su plataforma en 1998, sus resultados demostraron ser superiores a los de la competencia. Su ascenso fue meteórico: en 2001, Ask Jeeves intentó responder con la adquisición de Teoma, una startup cuyo algoritmo de clasificación de relevancia competía con el PageRank de Google. En ese momento, parecía una jugada audaz. Nadie podía asegurar que Google fuera imparable.

La oportunidad perdida

Pero en 2003, Google superó a Yahoo como el motor de búsqueda dominante. A partir de entonces, la brecha entre Google y el resto se hizo insalvable. Google acaparó más del 90% del mercado, dejando a sus rivales luchando por las migajas. Ask Jeeves, aunque conservaba su icónico mayordomo en la página de inicio, ya no tenía opciones. Incluso cuando IAC compró la plataforma por 2.000 millones de dólares en julio de 2005 y eliminó el nombre "Jeeves", el daño ya estaba hecho.

La historia de Ask Jeeves es un recordatorio de cómo incluso las empresas con un producto innovador pueden fracasar si no evolucionan a tiempo. Su caso ilustra los riesgos de subestimar a la competencia y de no adaptarse a los cambios tecnológicos. Hoy, su legado vive en la nostalgia de quienes crecieron con su mayordomo virtual, pero su fracaso es una lección para las generaciones futuras de emprendedores.

"En algún momento, Ask Jeeves fue una empresa con potencial. Pero, en lugar de aprovecharlo, optó por rendirse justo cuando podría haber dado el salto definitivo."

¿Qué salió mal?

  • Falta de innovación: Mientras Google mejoraba constantemente su algoritmo, Ask Jeeves se quedó estancado en un modelo obsoleto.
  • Estrategia confusa: Pasar de ser un motor de búsqueda a un portal de preguntas y respuestas no logró revitalizar la plataforma.
  • Subestimación de la competencia: Google demostró ser un rival mucho más fuerte de lo esperado, y Ask Jeeves no supo reaccionar a tiempo.