El pasado 1 de mayo, víspera del Día Internacional de los Trabajadores, el histórico Grand Lake Theatre de Oakland acogió el estreno en la Costa Oeste de I Love Boosters, la segunda película del activista, escritor y director Boots Riley. Este emblemático cine, que cerró sus puertas ese día en apoyo a los derechos laborales, resultó el escenario perfecto para el debut de una sátira social cargada de estrellas.
Como parte central del Festival Internacional de Cine de San Francisco —donde Riley ya había destacado en 2018 con Sorry to Bother You—, la sala se llenó hasta la bandera. Una larga cola de espectadores se extendía fuera del teatro en busca de entradas, reflejando el interés por una película que, como su ópera prima, promete ser un análisis mordaz del sistema capitalista.
En esta ocasión, Riley centra su mirada en la industria de la moda, desentrañando las capas de explotación que suelen permanecer ocultas en la cadena de suministro. La trama sigue a Corvette (Keke Palmer), líder de un grupo de mujeres estilosas conocidas como boosters o ladronas de tiendas, en conflicto con una excéntrica diseñadora interpretada por Demi Moore. Con su estilo característico, la película entrelaza elementos surrealistas, ciencia ficción y hasta lo sobrenatural —como máquinas de teletransportación y demonios—, sin olvidar una sólida base de filosofía marxista.
«Señalar el problema no basta», declaró Riley tras la proyección. «Aunque disfrute de esas películas, necesitamos algo que motive a la gente a unirse a un movimiento capaz de ganar».
Tras los créditos, el director y parte del reparto —incluyendo a Eiza González, Poppy Liu y LaKeith Stanfield— subieron al escenario para responder preguntas del público. Stanfield compartió su entusiasmo inicial al leer el guion: «Sabía que esta película llevaría el arte cinematográfico un paso más allá y nos permitiría abordar un problema social que nos aqueja: la unidad. Debemos desafiar las estructuras que nos oprimen, y solo podremos hacerlo juntos».
Al día siguiente, mientras caminaba por el centro de San Francisco para entrevistar a Riley, el cielo se tiñó con una pancarta arrastrada por un avión que decía: «DEJAD DE CONTRATAR HUMANOS». El mensaje, que bien podría formar parte de uno de los mundos distópicos de Riley, resume la esencia de su cine: una crítica feroz a un sistema que reduce a las personas a meros engranajes.
Pocos días después, Riley se sentó con la prensa para hablar sobre las inspiraciones detrás de I Love Boosters, su visión del cine con conciencia social y el futuro de sus proyectos. La película llegará a los cines el 22 de mayo.
¿Qué supuso volver al Grand Lake Theatre para el estreno de tu segunda película?
«El Grand Lake Theatre ha sido parte de mi vida desde que era niño. Vi tantas películas formativas allí. Tras el éxito de Sorry to Bother You, el cine nos apoyó mucho y nos dio...