Charlotte, Carolina del Norte — Cameron Boozer no es un jugador que pase desapercibido. Su dominio en la cancha es tan evidente que, a veces, puede resultar abrumador. Desde los 14 años, este alero de los Duke Blue Devils ha demostrado una madurez y solidez fuera de lo común. No hay florituras en su juego: solo decisiones inteligentes, un repertorio completo y un estilo físico que lo define como un jugador completo.

Su trayectoria es de récord. En el instituto, Boozer acumuló cuatro campeonatos estatales en Florida, tres títulos en el circuito Nike EYBL y dos medallas de oro con la selección estadounidense. Además, lideró a su equipo a un campeonato nacional en categoría prep. En su primer año en Duke, los Blue Devils perdieron solo tres partidos, todos por un margen de cinco puntos en total, y estuvieron cerca de alcanzar la Final Four. En cada etapa, Boozer ha sido el motor de sus equipos.

Críticas sin fundamento

Los detractores siempre encuentran excusas para minimizar su impacto. Argumentan que dominaba a jugadores de instituto, que no podrá anotar sobre pívots profesionales o que su velocidad será un problema frente a alas NBA. Sin embargo, Boozer ha demostrado ser inmune a los aumentos de nivel competitivo. Con un cumpleaños en julio de 2007, será el único *lottery pick* que aún tenga 18 años en el día del Draft.

Ningún jugador es perfecto, y Boozer tampoco lo es. Es lento, no destaca por su salto vertical y a veces parece rígido en espacios reducidos. Pero, como bien señalaron con jugadores como Nikola Jokić, Giannis Antetokounmpo o Luka Dončić, las imperfecciones no han impedido que se conviertan en leyendas. Boozer fue el mejor jugador de la NCAA esta temporada como freshman, aunque aún no sea el consenso absoluto como número 1 del Draft 2026.

¿Por qué se duda de él?

Compañeros como A.J. Dybantsa, Darryn Peterson o Caleb Wilson son prospectos de élite, y algunos analistas creen que podrían adaptarse mejor a la NBA que Boozer. Sin embargo, esta percepción es un error. Boozer no solo ha arrasado en cada nivel de competición, sino que su producción es inigualable.

Esta temporada, se convirtió en el quinto freshman en ganar el Premio Wooden como mejor jugador universitario, con 59 de 61 votos en primera posición. Además, registró la segunda temporada más productiva en la historia de la NCAA según Basketball-Reference, usando la métrica *box-score plus/minus* (BPM), que evalúa el impacto global del jugador.

«Boozer es el mejor prospecto del Draft 2026. Cualquier equipo que lo pase por alto en la lotería estará cometiendo un grave error».

Un futuro asegurado

Su consistencia desde la adolescencia, su capacidad para liderar equipos y su producción en la NCAA lo convierten en una apuesta segura. Aunque el baloncesto profesional es impredecible, Boozer ha demostrado que puede dominar en cualquier escenario. Los equipos que lo ignoren en el Draft pagarán un precio muy alto.

Fuente: SB Nation