El pasado 23 de julio, Daryl Morey compareció ante los medios para presentar a Paul George como nuevo jugador de los Philadelphia 76ers. Sin embargo, su etapa al frente del equipo terminó abruptamente tras ser destituido en 2024. Durante su mandato, Morey defendió un estilo de juego basado en triples y layups, evitando los tiros de larga distancia. Aunque cometió errores, gran parte de los problemas que enfrenta actualmente el equipo se gestaron antes de su llegada.
Los errores previos a Morey
La franquicia ha sufrido una década de despropósitos. Muchos de ellos ocurrieron antes de que Morey asumiera el cargo en noviembre de 2020:
- Intercambio del pick de Jayson Tatum por Markelle Fultz: Se produjo en 2017, tres años antes de su llegada.
- Fichaje de Jimmy Butler: El traspaso que llevó a Butler a Filadelfia se cerró en 2018.
- Contratos de Tobias Harris y Ben Simmons: Ambos acuerdos se firmaron antes de 2020.
- Intercambio de Mikal Bridges por Zhaire Smith: Otra decisión previa a su gestión.
El legado de Morey: filosofía vs. realidad
Morey heredó un equipo con dos condiciones innegociables: el entrenador Doc Rivers, contratado un mes antes, y dos pilares como Joel Embiid y Ben Simmons. El margen de maniobra era limitado, pero intentó reconstruir el equipo desde cero. En sus primeras semanas, seleccionó a Tyrese Maxey en el draft de 2020, un movimiento que podría ser clave en el futuro.
La situación recordaba a la escena de la película Rush (2013), donde el piloto Niki Lauda prueba un Ferrari y lo describe como "terrible, conduce como un cerdo". Su mecánico le responde: "No puedes decir eso… ¡es un Ferrari!". Morey no tuvo opción de elegir: recibió un equipo con problemas estructurales y jugadores estrella con contratos millonarios.
El dilema de Embiid y Simmons
Joel Embiid se consolidó como figura central del equipo, terminando entre los dos primeros puestos en la votación del MVP entre 2020 y 2023. Esto obligó a Morey a firmarle un contrato de máxima categoría, independientemente de su rendimiento futuro. Por otro lado, Ben Simmons se convirtió en un desastre deportivo, personal y financiero, protagonizando una saga que aún genera controversia.
Morey intentó negociar con Simmons durante un año, pero la situación se enquistó. Finalmente, el jugador fue traspasado a los Brooklyn Nets en 2022, en un intercambio que muchos consideran un fracaso. Aunque Morey no fue el responsable directo de estos fichajes, heredó sus consecuencias.
¿Fue justo su despido?
Su destitución marcó el fin de una era en Filadelfia. Morey aplicó una filosofía clara, pero el equipo no respondió como se esperaba. A pesar de los errores, logró sentar las bases para una reconstrucción. Su mayor desafío fue gestionar un vestuario con jugadores de alto nivel pero con problemas de cohesión y rendimiento.
"Morey dio al equipo una oportunidad decente con las cartas que tenía. Su despido no invalida su trabajo, sino que refleja la necesidad de un cambio de rumbo en la franquicia".
Conclusión: ¿Qué queda de su legado?
Aunque su filosofía de juego influyó en la NBA, los Philadelphia 76ers siguen buscando su identidad. Morey intentó modernizar el equipo, pero la falta de resultados y las decisiones cuestionables lo llevaron a la salida. Ahora, la franquicia debe decidir si continúa con su enfoque o adopta un nuevo modelo.
Lo cierto es que, independientemente de su responsabilidad, Morey no creó los problemas que heredó. Su mayor error pudo ser confiar demasiado en un sistema que no funcionó.