China paraliza la compra de Manus por Meta: un nuevo capítulo en la guerra tecnológica con EE.UU.
El gobierno chino ha bloqueado formalmente la adquisición de Manus, empresa de inteligencia artificial fundada por emprendedores chinos, por parte de Meta. La decisión, anunciada el 27 de abril, obliga a la compañía estadounidense a deshacer la operación valorada en 2.000 millones de dólares, adquirida en diciembre de 2025.
Razones del veto: seguridad nacional y control de inversiones extranjeras
Las autoridades chinas justificaron su decisión alegando riesgos para la seguridad nacional, prohibiendo así la inversión extranjera en Manus. Este movimiento se enmarca en una tendencia de mayor escrutinio por parte de ambos gobiernos sobre acuerdos tecnológicos entre EE.UU. y China, en un contexto de rivalidad estratégica por el dominio en inteligencia artificial.
Desde enero de 2026, los reguladores chinos investigaban la operación. Durante el proceso, se impidió a los dos cofundadores de Manus abandonar el país, según reporta The Wall Street Journal.
Manus: pionera en agentes de IA con capacidades avanzadas
Fundada en marzo de 2025, Manus destacó por desarrollar un agente de IA general capaz de realizar tareas complejas, como buscar viviendas en portales inmobiliarios, reservar vuelos y hoteles, o incluso generar aplicaciones mediante programación. Su tecnología se basa en un sistema de múltiples agentes que colaboran para ejecutar y verificar solicitudes:
- Agente planificador: asigna tareas específicas.
- Agente ejecutor: interactúa con páginas web, crea hojas de cálculo, utiliza herramientas de software y desarrolla nuevas aplicaciones.
- Integración con modelos de IA: utiliza Anthropic’s Claude 3.7 Sonnet como base, aunque incorpora varios agentes para garantizar precisión y funcionalidad.
Un reflejo de la escalada en la competencia tecnológica
Este caso ilustra cómo las tensiones geopolíticas están reconfigurando el panorama de las fusiones y adquisiciones en el sector tecnológico. Tanto EE.UU. como China han endurecido sus políticas para proteger sus intereses estratégicos, especialmente en áreas como la inteligencia artificial, donde la innovación se considera clave para el liderazgo global.
«La prohibición de Meta para adquirir Manus subraya la creciente desconfianza entre ambas potencias y la dificultad de operar en un mercado tecnológico cada vez más fragmentado».
Mientras las empresas tecnológicas buscan expandirse, los gobiernos imponen barreras que limitan su capacidad para competir a escala global. Este escenario plantea desafíos para la colaboración internacional en IA y podría ralentizar el desarrollo de tecnologías disruptivas.