Pekín ha vuelto a dejar claro que no está dispuesto a facilitar el camino a Mark Zuckerberg. A pesar de los esfuerzos del CEO de Meta por acercarse al gigante asiático —incluyendo aprender mandarín y promover la lectura de obras de Xi Jinping—, China ha decidido bloquear la compra de la startup de inteligencia artificial (IA) Manus, con sede en Singapur pero con raíces en el continente chino.
Las autoridades regulatorias chinas han exigido a Meta y a Manus que cancelen su acuerdo de adquisición, firmado en diciembre por 2.000 millones de dólares, según ha informado CNBC. Esta decisión se enmarca en un contexto más amplio: Pekín está endureciendo su postura contra lo que denomina "lavado de Singapur", una práctica en la que empresas chinas se trasladan al país insular para eludir el escrutinio de reguladores financieros tanto estadounidenses como chinos.
El rechazo no solo representa una pérdida económica para Meta, sino también un golpe a su estrategia de expansión en Asia. La startup Manus, especializada en agentes de IA capaces de ejecutar tareas complejas y multietapa, ya estaba integrada en los sistemas de Meta. Según declaró un portavoz de la compañía a CNBC, el equipo de Manus «ahora está profundamente integrado en Meta, gestionando, mejorando y haciendo crecer el servicio, que seguirá disponible para los millones de usuarios que lo utilizan».
Este nuevo revés se suma a una larga lista de fracasos de Zuckerberg en su intento por penetrar en el mercado chino. A pesar de su riqueza y poder, Pekín no parece dispuesto a ofrecerle ningún trato preferencial. De hecho, en 2016, el presidente Xi Jinping ni siquiera mencionó el nombre del recién nacido hijo de Zuckerberg durante una visita oficial a Silicon Valley, un gesto simbólico que muchos interpretaron como un desaire deliberado.
La decisión de China también envía un mensaje claro: el acceso al mercado chino no se compra con gestos de buena voluntad ni con inversiones millonarias. Para una empresa como Meta, que ha invertido años en intentar ganarse la confianza de las autoridades chinas, este bloqueo es un recordatorio de que las reglas del juego en el gigante asiático siguen siendo inaccesibles para los gigantes tecnológicos occidentales.
China aprieta el cerco a las empresas tecnológicas extranjeras
Este no es el primer caso en el que Pekín frena las ambiciones de una multinacional tecnológica. Recientemente, empresas chinas de IA han encontrado una laguna absurda para eludir las restricciones estadounidenses sobre chips avanzados, demostrando que el gobierno chino está dispuesto a utilizar todas las herramientas a su alcance para proteger su soberanía tecnológica.
Para Meta, el bloqueo de la compra de Manus es un nuevo capítulo en una historia de frustración. Mientras otras empresas tecnológicas, como Apple o Tesla, han logrado establecerse en China con mayor o menor éxito, Zuckerberg sigue luchando por un hueco en un mercado que, por ahora, parece decidido a mantenerlo fuera.