Un discurso que sacudió el debate sobre los centros de datos
La oposición a la construcción de centros de datos masivos, impulsados por la industria de la inteligencia artificial, alcanza niveles récord en Estados Unidos. Un reciente estudio del Pew Research Center revela la creciente preocupación ciudadana por los daños ambientales, el aumento en el coste energético doméstico y la calidad de vida de los vecinos afectados por estas infraestructuras.
Los expertos advierten que estos centros no solo disparan el consumo eléctrico local, sino que también generan grandes emisiones de gases de efecto invernadero y agotan los recursos hídricos. En este contexto, la intervención de Will Hollingsworth, creador de contenido y artista digital, durante un pleno del ayuntamiento de Ravenna (Ohio), ha captado la atención nacional.
Una sala abarrotada y un mensaje contundente
El pasado 10 de abril, el pleno municipal de Ravenna —una localidad de 11.000 habitantes— se convirtió en escenario de un intenso debate sobre una moratoria de 12 meses para la construcción de centros de datos en la zona. La propuesta surgió tras la implementación de medidas similares en comunidades cercanas. La sala registró la presencia de casi un centenar de asistentes, entre ellos Hollingsworth, quien en solo cuatro minutos resumió las razones por las que la resistencia a estas instalaciones está llegando a un punto de inflexión.
«Estas instalaciones pueden consumir millones de galones de agua al día», declaró Hollingsworth en un vídeo que se volvió viral. «Nos piden que vaciemos nuestros embalses para que un chatbot escriba un poema o para que nuestro sheriff pueda generar una imagen de sí mismo junto a Bigfoot», añadió, provocando risas en la sala.
Hollingsworth, que anteriormente trabajaba en la producción de contenido para una empresa de colchones, tiene un perfil especialmente relevante: solía utilizar herramientas de IA en su labor. «Alimentaba a Midjourney con prompts para crear anuncios perfectos, entrenando a la máquina que, tres meses después, me reemplazó cuando me despidieron», explicó.
De empleado a crítico de la IA: los riesgos ocultos de los centros de datos
El creador de contenido se ha convertido en un férreo detractor de la tecnología. «¿Nos piden que confiemos en una industria de billones de dólares que, con total naturalidad, afirma poder extraer cinco millones de galones de agua al día para usarlos como disipadores de calor y devolverlos a los ríos sin consecuencias?», cuestionó. «El agua no permanece en el ciclo; se evapora en millones de galones, mientras las empresas minimizan los vertidos de químicos eternos que contaminan las tuberías», denunció.
«Dicen que el agua se reutiliza para siempre, como en un laboratorio. Pero no vivimos en un laboratorio. Vivimos en Ohio», sentenció Hollingsworth.
Además, el artista digital destacó la escasa generación de empleo que ofrecen estos centros pese a su enorme consumo de recursos. «Un gran empleador que usa el agua de 50.000 personas y solo contrata a diez no es un empleador: es una extractora», afirmó.
El futuro de las moratorias y la presión ciudadana
La intervención de Hollingsworth ha reavivado el debate en Ohio y en otros estados, donde políticos y vecinos exigen moratorias similares. Su discurso refleja una creciente desconfianza hacia una industria que, aunque promete innovación, arrastra graves externalidades ambientales y sociales.
Mientras las empresas tecnológicas insisten en que sus operaciones son sostenibles, casos como el de Ravenna demuestran que la presión ciudadana y los datos reales están cambiando el rumbo de la discusión.