El sistema político estadounidense enfrenta una crisis de representación y gobernanza, según los politólogos Lee Drutman (New America) y Mark Copelovitch (Universidad de Wisconsin-Madison). En un análisis reciente, ambos expertos señalaron que la manipulación partidista de los distritos electorales —conocida como gerrymandering— y otros problemas estructurales están erosionando la democracia.
Propuestas para reformar el sistema electoral
Drutman y Copelovitch coinciden en que EE.UU. debe adoptar un modelo de representación proporcional y distritos electorales plurinominales. Estas medidas, comunes en democracias parlamentarias europeas, eliminarían la necesidad de manipular los límites de los distritos y fomentarían un sistema multipartidista más equilibrado.
«El gerrymandering no es solo un problema republicano, sino un síntoma de un sistema diseñado para concentrar el poder», explicó Drutman. «La representación proporcional permitiría que las minorías políticas tengan voz real en el Congreso».
Límites al poder presidencial y reforma judicial
Copelovitch advirtió sobre los peligros de un presidencialismo sin contrapesos. «Las democracias más estables suelen tener sistemas parlamentarios, donde el jefe de gobierno depende del apoyo legislativo», señaló. «En EE.UU., con un sistema presidencial, es crucial imponer límites claros al poder del presidente».
Además, ambos expertos subrayaron la necesidad de reformar el Tribunal Supremo. «Los actuales magistrados son demasiado partidistas y su influencia desproporcionada», afirmó Copelovitch. «Añadir más jueces podría equilibrar la corte y evitar que bloqueen reformas esenciales, como la representación proporcional».
¿Qué deben hacer los demócratas en 2028?
Los académicos instaron a los candidatos presidenciales demócratas de 2028 a priorizar las reformas democráticas en sus campañas. «No se trata de elegir entre economía y democracia, sino de reconocer que un sistema roto no puede resolver los problemas de los ciudadanos», argumentó Drutman.
Copelovitch añadió: «Las políticas económicas fracasan cuando el sistema político está secuestrado por intereses partidistas. La reforma democrática es el primer paso para recuperar la confianza en las instituciones».
«Un sistema con distritos plurinominales y representación proporcional reduciría la polarización y permitiría gobiernos más representativos», concluyó Drutman.