La policía de San Francisco ha detenido a un sospechoso que, según las autoridades, lanzó un cóctel molotov contra la casa del CEO de OpenAI, Sam Altman, y realizó amenazas en las inmediaciones de la sede central de la compañía.
A las 3:43 de la madrugada del pasado viernes, los agentes respondieron a una llamada por un incidente en el que una persona lanzó un arma incendiaria contra una vivienda en la ciudad. Más tarde, se confirmó que se trataba de la residencia de Altman. El detenido, cuya identidad no ha sido revelada, permanece bajo custodia policial. Hasta el momento, no se han registrado heridos ni daños graves.
El equipo de seguridad de OpenAI alertó a los empleados sobre el incidente. Según un comunicado interno,
"Aproximadamente a las 3:45 am PT, un individuo no identificado se acercó a la residencia de Sam y lanzó un artefacto incendiario hacia la propiedad. El dispositivo cayó cerca y se extinguió sin causar daños. No hubo víctimas y solo se reportaron daños menores".
Posteriormente, un individuo que coincidía con la descripción del sospechoso fue abordado por el equipo de seguridad fuera de las oficinas de OpenAI en el barrio de Mission Bay. El detenido realizó declaraciones amenazantes contra el edificio, según el informe.
Un portavoz de OpenAI confirmó a Wired que el artefacto utilizado fue un cóctel molotov.
"A primera hora de la mañana, alguien lanzó un cóctel molotov contra la casa de Sam Altman y realizó amenazas en nuestra sede de San Francisco. Afortunadamente, no hubo víctimas. Agradecemos la rápida respuesta de la policía de San Francisco y el apoyo de la ciudad para garantizar la seguridad de nuestros empleados. El individuo está bajo custodia y colaboramos con las autoridades en la investigación".
Aunque las oficinas de OpenAI permanecen abiertas, el equipo de seguridad ha reforzado las medidas de protección. Los empleados fueron informados de que podrían observar un mayor despliegue policial y de seguridad alrededor del edificio durante el viernes. Además, se les advirtió que eviten permitir el acceso a personas no autorizadas.
Este incidente se produce en un contexto de creciente controversia en torno a OpenAI, especialmente por el acuerdo alcanzado entre Altman y el Departamento de Defensa de EE.UU. para desplegar sus sistemas de IA en el ámbito militar. La empresa ha sido objeto de protestas periódicas frente a sus oficinas, incluyendo una registrada el pasado mes. En noviembre, su sede en San Francisco fue puesta en cuarentena tras recibir una amenaza violenta de un activista.