EE.UU. denuncia un supuesto "robo a escala industrial" de tecnología de IA por parte de China

Estados Unidos está ultimando una ofensiva contra lo que califica de "robo industrial a gran escala" de propiedad intelectual en laboratorios de inteligencia artificial, según ha revelado el Financial Times. Las acusaciones apuntan directamente a entidades chinas, que habrían empleado técnicas de distilación para replicar modelos avanzados de IA desarrollados en Occidente.

Técnicas de distilación: el método utilizado para clonar IA

La distilación es una técnica que permite a los atacantes entrenar modelos más pequeños y económicos a partir de los outputs de sistemas de IA más potentes. Desde el lanzamiento de DeepSeek, un modelo chino que OpenAI afirmó haber sido entrenado con salidas de sus propios sistemas, varias empresas tecnológicas han denunciado esta práctica.

Casos documentados de robo de IA

En enero de 2024, Google reveló que actores con motivaciones comerciales —no solo chinos— intentaron clonar su chatbot Gemini. Para ello, promovieron el modelo más de 100.000 veces en un intento por generar datos baratos para entrenar copias no autorizadas.

Un mes después, Anthropic acusó a empresas chinas como DeepSeek, Moonshot y MiniMax de utilizar la misma táctica. Según la compañía, estas firmas generaron más de 16 millones de interacciones con su modelo Claude a través de aproximadamente 24.000 cuentas fraudulentas.

En febrero, OpenAI confirmó que la mayoría de los ataques detectados en sus sistemas provenían de China, reforzando las sospechas sobre el origen de estas actividades.

EE.UU. advierte sobre un "avance acelerado" de China en IA

Para Washington, estos ataques de distilación representan una amenaza estratégica. Según un memorando al que tuvo acceso el Financial Times, Michael Kratsios, director de la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca, advirtió que "el gobierno de EE.UU. dispone de información que indica que entidades extranjeras, principalmente con sede en China, están llevando a cabo campañas deliberadas y a escala industrial para distilar sistemas avanzados de IA estadounidenses".

Estas acusaciones se enmarcan en un contexto de creciente tensión tecnológica entre ambas potencias, donde la carrera por la supremacía en inteligencia artificial se ha convertido en un frente clave de la rivalidad geopolítica.

La respuesta de China: "pura difamación"

Pekín ha rechazado categóricamente las acusaciones. En un comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino calificó las afirmaciones de "infundadas" y las tachó de "calumnia" destinada a desacreditar el avance tecnológico del país. "China se opone firmemente a cualquier forma de robo intelectual", declaró un portavoz, subrayando que el país es un defensor de la innovación tecnológica legítima.

¿Qué es la distilación en IA y por qué es un problema?

La distilación es un proceso en el que un modelo pequeño y menos costoso se entrena utilizando los resultados (outputs) de un modelo más grande y sofisticado. Aunque esta técnica puede usarse con fines legítimos, como optimizar modelos para dispositivos móviles, su mal uso permite a competidores copiar tecnología avanzada sin incurrir en los altos costes de desarrollo.

En el contexto actual, la distilación maliciosa amenaza con:

  • Debilitar la ventaja tecnológica de empresas occidentales en IA.
  • Permitir a China acelerar su desarrollo en inteligencia artificial sin invertir en investigación propia.
  • Generar riesgos de seguridad, ya que los modelos clonados podrían contener vulnerabilidades o sesgos no detectados.

Consecuencias geopolíticas y tecnológicas

Las acusaciones de EE.UU. podrían llevar a nuevas restricciones comerciales y sanciones contra empresas chinas de tecnología. Además, este caso refuerza la narrativa de que China está utilizando métodos poco ortodoxos para alcanzar a Occidente en sectores estratégicos.

Por su parte, China insiste en que su crecimiento tecnológico se basa en la innovación propia y en colaboraciones internacionales legítimas. Sin embargo, la falta de transparencia en algunos proyectos de IA y las restricciones impuestas a empresas extranjeras en el país alimentan las sospechas en Occidente.

"El gobierno de EE.UU. dispone de información que indica que entidades extranjeras, principalmente con sede en China, están llevando a cabo campañas deliberadas y a escala industrial para distilar sistemas avanzados de IA estadounidenses".

— Michael Kratsios, director de la Oficina de Política de Ciencia y Tecnología de la Casa Blanca