Un hito histórico en la generación eléctrica global

El año 2025 quedará registrado como un punto de inflexión en la historia energética mundial. Según los informes más recientes de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) y el think tank Ember, las energías renovables —lideradas por la solar— superaron por primera vez a los combustibles fósiles en la generación de electricidad a escala global.

Este avance no es casualidad. La demanda de electricidad creció de manera sostenida, pero, por primera vez en más de un siglo, el aumento fue cubierto íntegramente por fuentes limpias. China e India, responsables del 42% de la generación eléctrica basada en fósiles, registraron una caída en su uso por primera vez este siglo, impulsados por la expansión masiva de infraestructuras solares, eólicas y de almacenamiento.

El declive de los combustibles fósiles en la generación eléctrica

Los datos son contundentes: en 2025, las renovables desplazaron al carbón en la producción global de electricidad. Este cambio no estuvo ligado a una recesión económica, sino a una transformación estructural en la forma de producir energía. Como señala Daan Walter, investigador principal de Ember:

«Fue un año en el que la economía creció con fuerza, la demanda de electricidad aumentó de manera saludable y, aún así, todo ese crecimiento fue cubierto por energías renovables».

El informe de Ember destaca otro avance clave: el coste de las baterías se desplomó un 45% en 2025, una caída aún más pronunciada que el 20% registrado en 2024. Esto ha acelerado la adopción de sistemas de almacenamiento, esenciales para integrar energías intermitentes como la solar y la eólica.

El impacto de la guerra en Oriente Medio

Mientras el mundo avanza hacia la «era de la electricidad», el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha sacudido los mercados energéticos globales. La ofensiva ha reducido un 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado, disparando los precios y generando incertidumbre sobre el futuro de los combustibles fósiles.

Aunque el petróleo y el gas siguen siendo vitales para sectores como el transporte y la industria pesada, su papel en la generación eléctrica pierde peso. La transición hacia un modelo basado en electricidad renovable avanza, pero el camino no está exento de desafíos. La guerra en Oriente Medio ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los mercados energéticos tradicionales y la necesidad de acelerar la independencia de los combustibles fósiles.

¿Qué significa esto para la lucha climática?

El hecho de que las renovables hayan superado a los fósiles en la generación eléctrica sugiere que la transición energética ya no es una meta lejana, sino una realidad en marcha. Sin embargo, expertos advierten que el progreso no es uniforme: algunos países avanzan más rápido que otros, y sectores como la aviación o el transporte marítimo aún dependen en gran medida de los hidrocarburos.

La IEA y Ember coinciden en que, para consolidar este cambio, es crucial mantener los niveles de inversión en energías limpias y políticas que fomenten su adopción. El año 2025 ha demostrado que otro modelo energético es posible, pero el desafío ahora es escalarlo a nivel global.

Conclusión: un futuro eléctrico, pero con matices

El mundo entra en la «era de la electricidad», donde las renovables lideran la generación de energía. Aunque los combustibles fósiles no desaparecerán de la noche a la mañana, su papel en la matriz energética global se reduce. La guerra en Oriente Medio ha acelerado esta transición al generar inestabilidad en los mercados tradicionales, pero el verdadero motor del cambio es la rentabilidad y eficiencia de las energías limpias.

El desafío ahora es garantizar que esta transición sea justa, inclusiva y capaz de satisfacer la creciente demanda energética sin comprometer los objetivos climáticos. Como señalan los informes, 2025 fue el año en que la teoría se convirtió en práctica.

Fuente: Grist