El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, ha generado polémica al vincular acciones militares con la voluntad divina. Pastor Doug Wilson, su líder espiritual y figura clave del nacionalismo cristiano, respalda públicamente su discurso y su visión de una sociedad gobernada por principios bíblicos.
En declaraciones al podcast Today, Explained, Wilson afirmó:
«No escucho nada en sus palabras que contradiga lo que enseñamos. Creo que es un caballero cristiano coherente».Wilson destacó cómo Hegseth integra referencias religiosas en su discurso, como comparar la recuperación de un militar derribado en Irán durante el Domingo de Resurrección con la resurrección de Cristo, o citar versículos bíblicos sobre la bendición divina en la guerra.
Su frase «Deus vult» («Dios lo quiere» en latín), un lema histórico de las Cruzadas, adorna el brazo de Hegseth, reflejando su convicción de que la política estadounidense debe alinearse con la fe cristiana.
De los márgenes al poder: la influencia de Doug Wilson
Fundador de la Iglesia Cristiana en Moscow, Idaho, en los años 70, Wilson ha expandido su congregación bajo la Comunión de Iglesias Reformadas Evangélicas. Recientemente, abrió una sede en Washington D.C., un movimiento estratégico para influir en círculos conservadores que comparten su visión de una teocracia cristiana en EE.UU.
Wilson, que durante décadas fue considerado una figura marginal, ahora es invitado a espacios de poder. Ha dirigido servicios religiosos en el Pentágono, participado en programas como los de Tucker Carlson y Ross Douthat, y ha intervenido en eventos de Turning Point USA y la Conferencia de Conservadurismo Nacional. Su influencia ya no es periférica.
Una teocracia cristiana: ¿el futuro de EE.UU.?
En una entrevista con el podcast Today, Explained, Wilson detalló su ideal de gobierno: prohibir el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo y derogar la 19ª Enmienda, que otorgó derecho al voto a las mujeres. Además, defendió que Donald Trump está sentando las bases para una nación cristiana.
Sobre Trump, Wilson lo comparó con un tratamiento de quimioterapia:
«EE.UU. tiene cáncer, y Trump es la quimioterapia. Es tóxico, pero mata el cáncer antes de matar al paciente».Reconoció que, aunque el presidente genera controversia, sus políticas han avanzado en objetivos clave para el movimiento, como la designación de jueces conservadores y la restricción de derechos reproductivos.
Wilson no oculta su ambición: transformar la sociedad estadounidense en un Estado confesional, donde las leyes reflejen su interpretación de la Biblia. Su ascenso refleja una corriente cada vez más visible en la derecha cristiana, que busca fusionar fe y política con un enfoque radical.