Washington, DC — Un año después de que el expresidente Donald Trump estrechara su alianza con líderes religiosos conservadores, un nuevo informe del Pew Research Center sugiere que esta estrategia no ha logrado el impacto esperado. Según el estudio, aunque los estadounidenses reconocen un mayor peso de la religión en la esfera pública, la mayoría rechaza la visión de la derecha cristiana que promueve una fusión entre fe y política.
El auge de la religión en la política estadounidense
Este fin de semana, cientos de líderes religiosos y funcionarios se reunirán en el National Mall para participar en un acto de oración y reflexión. Organizado bajo el lema "Freedom 250" y respaldado por la Casa Blanca, el evento busca "rededicarnos como una nación bajo Dios". La iniciativa refleja la creciente influencia de la derecha religiosa durante el segundo mandato de Trump, que ha normalizado la intersección entre creencias personales y decisiones políticas.
Dentro del gobierno, figuras como el secretario de Defensa han justificado acciones militares, como la guerra en Irán, como parte de un designio divino. Fuera de la administración, esta alianza ha rozado límites peligrosos: pastores conservadores han erigido estatuas doradas de Trump, comparándolo con figuras bíblicas, y algunos lo han llegado a presentar como un "mesías tecnológico".
El rechazo de la mayoría a la visión cristiana nacionalista
Sin embargo, el informe de Pew desmiente la percepción de que esta corriente esté ganando terreno. Aunque el 55% de los estadounidenses considera que la religión aporta valores positivos a la sociedad, el 70% apoya el principio de separación entre Iglesia y Estado, heredado de Thomas Jefferson. Además, solo el 30% de los encuestados simpatiza con las ideas del nacionalismo cristiano, una ideología que promueve la primacía de los valores religiosos en las leyes y la cultura.
El estudio también revela que, pese al aumento del 19% en dos años en la percepción de que la religión influye más en la vida pública, esto no se traduce en un respaldo a las políticas conservadoras impulsadas por estos grupos. De hecho, el 65% de los estadounidenses cree que la mezcla entre fe y política está dañando la democracia.
¿Por qué la estrategia de Trump no funciona?
Los expertos señalan que la derecha religiosa ha subestimado el rechazo de la sociedad a la instrumentalización de la fe. Mientras algunos pastores insisten en que su objetivo es "restaurar los valores cristianos" en el país, la mayoría de los ciudadanos prefiere un enfoque laico en el que la religión sea una cuestión personal, no un instrumento de poder.
"El nacionalismo cristiano no es un movimiento mayoritario, sino una minoría vocal que intenta imponer su agenda. La historia demuestra que cuando la religión se politiza, termina generando división", afirma Robert Jones, director del Instituto de Investigación sobre Religión Pública.
El futuro de la derecha religiosa en EE.UU.
Aunque líderes como Paula White, asesora espiritual de Trump, siguen promoviendo eventos masivos para reforzar esta alianza, el informe de Pew sugiere que su influencia podría estar en declive. Los datos indican que, lejos de convertir a nuevos seguidores, la estrategia está generando un efecto contrario: más estadounidenses rechazan la idea de un país gobernado por principios religiosos.
Mientras tanto, el debate sobre el papel de la religión en la política sigue abierto. ¿Logrará la derecha cristiana consolidar su visión, o el creciente secularismo de la sociedad estadounidense terminará por marginarla? Solo el tiempo lo dirá.