El pasado mes, figuras destacadas del movimiento MAGA, como Tucker Carlson, Megyn Kelly, Candace Owens y Joe Kent, criticaron a Trump por su impulsiva estrategia contra Irán y su amenaza de destruir su "civilización". En respuesta, el expresidente los tachó de "baja inteligencia", un término que suele reservar para personas negras. Este patrón, junto a otros antecedentes, alimenta el debate sobre su posible racismo.

Un historial de declaraciones y acciones controvertidas

Las acusaciones contra Trump no son nuevas. En los años 70, el Departamento de Justicia demandó a su empresa inmobiliaria por discriminación racial. En 1989, aprovechó el caso de los Cinco de Central Park, cinco jóvenes negros y latinos condenados injustamente por violación, para reforzar estereotipos racistas. Más tarde, promovió la teoría conspirativa del birther, cuestionando el origen africano de Barack Obama.

Quienes trabajaron con él en The Apprentice afirmaron que utilizaba términos despectivos, incluyendo la palabra con n. También hizo comentarios como llamar "países de mierda" a Haití, El Salvador y naciones africanas, o sugerir que congresistas demócratas de origen extranjero "volvieran a sus países".

Su retórica contra los inmigrantes mexicanos —"criminales y violadores"— y su negativa a condenar a grupos supremacistas blancos durante un debate en 2020 completan un perfil que muchos consideran racista. Además, ha nombrado a personas con vínculos a movimientos nacionalistas blancos en puestos clave.

Patrones en sus nombramientos: ¿Discriminación institucional?

A 300 días de su mandato actual, el 91% de sus nombramientos confirmados eran blancos, frente al 61% de Biden. Dado que los blancos representan alrededor del 60% de la población estadounidense, estos datos sugieren una clara preferencia por candidatos de su mismo grupo étnico.

Una imagen compartida en redes sociales muestra a los fiscales estadounidenses designados por Trump: solo un rostro no blanco entre ellos. Esta fotografía refleja una tendencia que refuerza las acusaciones de discriminación sistémica.

El uso recurrente de "baja inteligencia" como arma

Un estudio analizó más de 50 declaraciones públicas y publicaciones en Truth Social de Trump desde abril de 2020 hasta abril de 2024. Los resultados son reveladores:

  • En nueve ocasiones desde abril de 2024, usó el término "baja inteligencia", y en seis de ellas se refería a personas negras.
  • En total, en los últimos cuatro años, Trump empleó esta expresión al menos 50 veces, y el 60% de los casos involucraban a individuos o comunidades afroamericanas.

Estos datos refuerzan la percepción de que el uso de "baja inteligencia" no es casual, sino un patrón con un trasfondo racial.

"No es difícil argumentar que Trump es racista. Las pruebas son abrumadoras y van más allá de las palabras: incluyen acciones, políticas y una clara preferencia por la homogeneidad étnica en sus equipos".

Conclusión: ¿Racista o simplemente provocador?

Mientras algunos defienden que Trump es un provocador que insulta a todo el mundo por igual, los datos demuestran que sus ataques con términos como "baja inteligencia" tienen un sesgo racial marcado. Su historial, desde lo legal hasta lo laboral, respalda las acusaciones de racismo.

La pregunta ya no es si Trump es racista, sino cómo su retórica y acciones han moldeado —y siguen influyendo— en el discurso político y social de Estados Unidos.