El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Mike Johnson, ha vuelto a esquivar preguntas sobre la postura del expresidente Donald Trump respecto a Taiwán durante su reciente visita a China. Johnson, uno de los legisladores más influyentes del país, admitió no tener información concreta sobre los acuerdos alcanzados entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping.

Durante una rueda de prensa celebrada el pasado viernes, un periodista preguntó a Johnson si Trump debería haber sido más firme en su apoyo a Taiwán durante su encuentro con las autoridades chinas. La respuesta del presidente de la Cámara fue evasiva:

«No he visto —he estado muy ocupado los últimos días, así que no he revisado el informe detallado de cómo fue esa conversación. He oído algunos comentarios sueltos sobre lo que dijo. Él considera que tuvieron una reunión muy productiva y hablaron sobre temas importantes. Estoy esperando una reunión con él para analizarlo con detalle».

Johnson añadió que, aunque EE.UU. siempre ha defendido la independencia y seguridad de Taiwán, no podía pronunciarse con mayor precisión sin antes consultar directamente con Trump. «Hemos dejado claro los intereses de América y nuestra posición sobre Taiwán. Ellos deben mantenerse independientes y seguros, y tenemos un interés en ello, al igual que el resto del mundo, por la fabricación de chips y otros motivos», declaró.

Esta falta de claridad en la postura oficial contrasta con la gravedad de la situación. Trump, durante su encuentro con Xi Jinping, evitó comprometerse con la venta de armas a Taiwán, un tema que genera tensiones con Pekín. Las autoridades chinas advirtieron a EE.UU. sobre las consecuencias de apoyar la independencia taiwanesa, calificando la cuestión como un «peligro inminente» para las relaciones bilaterales.

«La independencia de Taiwán y la paz en el estrecho son tan irreconciliables como el fuego y el agua. El lado estadounidense debe actuar con extrema precaución al manejar este tema», advirtió el gobierno chino en un comunicado.

Taiwán, con más de 23 millones de habitantes, es una región cuya soberanía está en disputa debido a su compleja historia colonial. China considera la isla como una provincia rebelde y ha prometido su reunificación, incluso por la fuerza si fuera necesario. Desde 1979, EE.UU. ha proporcionado apoyo material a Taiwán en materia de defensa, en virtud de la Ley de Relaciones con Taiwán, que obliga al país a resistir cualquier amenaza contra su seguridad nacional.

En declaraciones a la prensa a bordo del Air Force One, Trump evitó responder si defendería militarmente a Taiwán en caso de un conflicto. «No quiero decirlo. No voy a decir eso», respondió. «Solo una persona lo sabe. ¿Sabes quién? Yo. Solo yo. Hoy el presidente Xi me lo preguntó, y le dije: ‘No hablo de eso’».

El expresidente añadió que tomaría una decisión sobre la venta de armas a Taiwán «en un plazo relativamente corto». Mientras tanto, Johnson sigue sin ofrecer una postura clara, a pesar de su influencia en el Congreso.