El proyecto de defensa antimisiles 'Domo Dorado' (Golden Dome), impulsado por el expresidente Donald Trump, podría costar a los contribuyentes hasta 1,2 billones de dólares en un plazo de 20 años, según un nuevo informe del Congressional Budget Office (CBO). La estimación supera ampliamente los 175.000 millones de dólares que Trump había calculado inicialmente para un sistema que, según sus planes, debería estar operativo antes del final de su mandato.

El CBO, en su análisis basado en la orden ejecutiva de 2025 que ordenó al Departamento de Defensa desarrollar un sistema de defensa antimisiles basado en tierra y en el espacio, señala que los costes de adquisición alcanzarían «justo más de un billón de dólares». De ese total, el 70% correspondería a la capa de interceptores espaciales, cuya producción y despliegue se enfrentaría a desafíos técnicos y logísticos sin precedentes.

El informe no establece una fecha concreta para la finalización del proyecto, pero advierte que el desarrollo de los interceptores espaciales «probablemente requerirá varios años». Además, su viabilidad depende de la capacidad de la industria estadounidense para producir suficientes interceptores y radares, especialmente tras el desgaste sufrido en conflictos como la guerra en Irán. «Los interceptores de largo alcance han fallado en numerosas pruebas, y estas no fueron tan rigurosas como un ataque real», declaró William Hartung, experto del Quincy Institute for Responsible Statecraft.

Los defensores del 'Domo Dorado' lo comparan con el Iron Dome israelí, pero los expertos señalan diferencias clave: mientras Israel debe proteger un territorio reducido, Estados Unidos tendría que cubrir todo el continente, Alaska y Hawái, un área mucho mayor y con amenazas más complejas, como misiles balísticos intercontinentales. «El Iron Dome no serviría de nada contra un misil balístico intercontinental», añadió Hartung.

Críticas y paralelismos con el 'Star Wars' de Reagan

Los críticos del proyecto lo comparan con el fallido Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI), conocida como 'Guerra de las Galaxias', impulsada por Ronald Reagan en los años 80. Aunque Reagan prometió un sistema de defensa espacial capaz de proteger a EE.UU. de un ataque nuclear masivo, el proyecto se reveló inviable y fue cancelado por la administración Clinton tras una década y 30.000 millones de dólares invertidos.

En junio de 2025, el senador Jeff Merkley (Demócrata por Oregón) advirtió en una carta al director del CBO sobre los «riesgos de repetir la historia». Merkley subrayó que el proyecto no solo plantea dudas prácticas, sino que también representa un cambio estratégico en la política exterior de EE.UU., al buscar contrarrestar directamente las fuerzas nucleares de Rusia y China.

Matthew Petti, de la revista Reason, resumió en 2025 las preocupaciones de los escépticos: «Hasta ahora, la mejor defensa de EE.UU. contra una guerra nuclear ha sido la destrucción mutua asegurada». La viabilidad del 'Domo Dorado' sigue siendo, por tanto, un interrogante, tanto por sus desafíos técnicos como por las implicaciones geopolíticas que conlleva.

Fuente: Reason