Crystal Yang, estudiante de la Universidad de Pensilvania, ha sido reconocida por su proyecto innovador que combina inteligencia artificial (IA) y accesibilidad. Su historia comenzó en el instituto, cuando su grupo de amigos jugaba habitualmente al popular juego Wordle. Sin embargo, uno de ellos, ciego, no podía participar. Esta situación inspiró a Yang a colaborar con investigadores de la Universidad Texas A&M para explorar interfaces de audio conversacionales en el juego.

Posteriormente, fundó Audemy, una organización sin ánimo de lucro que ha desarrollado más de 50 juegos accesibles para personas con discapacidad visual o ceguera. Actualmente, el equipo trabaja en una consola de juegos accesible que incorporará funciones de audio y táctiles, permitiendo su uso sin necesidad de conexión a internet.

La IA ha sido clave en el desarrollo de Audemy. Desde el diseño de los juegos hasta la gestión de la organización, Yang ha utilizado herramientas de IA para realizar investigaciones con usuarios, redactar artículos formales, generar ideas para nuevos juegos basadas en plantillas existentes, e incluso evaluar componentes para los prototipos de la consola.

«La IA ha sido una herramienta fundamental que me ha permitido impulsar causas que me apasionan y multiplicar mis capacidades», afirma Yang.

OpenAI premia a jóvenes innovadores con IA

Yang es una de las 26 personas, entre estudiantes y jóvenes profesionales, que ha recibido una beca de 10.000 dólares de OpenAI dentro del programa ChatGPT Futures. Este galardón busca destacar cómo la nueva generación está utilizando la tecnología para generar un impacto positivo en la sociedad.

Leah Belsky, directora de Educación de OpenAI, señala que los estudiantes de la promoción 2026 son los primeros en haber tenido acceso a ChatGPT durante casi toda su experiencia universitaria, desde su lanzamiento en otoño de 2022.

«Hemos visto que estos estudiantes están creando soluciones que muchos no creían posibles», explica Belsky.

Proyectos destacados por su impacto social y científico

Entre los proyectos galardonados se incluyen:

  • Robots espaciales: Diseñados para aliviar a los astronautas de tareas rutinarias.
  • Detección de supervivientes en desastres: Sistemas que utilizan señales Wi-Fi para localizar personas atrapadas bajo escombros.
  • Prevención de estafas a personas mayores: Herramientas para identificar y evitar fraudes en línea.
  • Gestión financiera para vendedores ambulantes: Aplicaciones que ayudan a pequeños comerciantes en Latinoamérica a llevar un control de sus finanzas.
  • Aplicaciones en ciencia y medicina: Desde la predicción de funciones de proteínas en el cuerpo hasta la optimización de la producción de fármacos.

Uno de los proyectos más destacados es el de Ayush Noori, graduado en Harvard con máster y doctorado en la Universidad de Oxford como becario Rhodes. Noori desarrolló Proton, un modelo de IA basado en grafos que genera hipótesis sobre enfermedades neurológicas. Su motivación surgió del cuidado de su abuela, quien padecía una enfermedad neurodegenerativa rara.

Proton ya ha demostrado su potencial al sugerir candidatos a fármacos para el trastorno bipolar y el Alzheimer, validados mediante experimentos con tejido cerebral cultivado en laboratorio y análisis de registros sanitarios.

«Mi misión es desarrollar sistemas de IA que transformen la comprensión, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades neurológicas y otras condiciones médicas aún sin resolver», afirma Noori, quien combina formación en neurociencia y ciencias de la computación.

Belsky destaca que estos proyectos reflejan el potencial de la IA para abordar desafíos globales y mejorar la calidad de vida de las personas.