¿Alguna vez has sentido que una casa antigua te produce escalofríos sin motivo aparente? Un estudio reciente sugiere que no son fantasmas, sino ondas de infrasonido —inaudibles para el ser humano— las que podrían estar detrás de esa sensación inquietante.
Según la investigación publicada en la revista Frontiers in Behavioral Neuroscience, estos sonidos de baja frecuencia, emitidos por tuberías, calderas y sistemas de fontanería en edificios antiguos, podrían alterar el estado de ánimo de las personas, generando incomodidad y nerviosismo. Para Rodney Schmaltz, psicólogo de la Universidad MacEwan (Canadá) y coautor del estudio, estas sensaciones podrían interpretarse como «pruebas» de fenómenos paranormales en personas predispuestas a creer en lo sobrenatural.
«El infrasonido puede provocar una incomodidad física que luego se asocia a la idea de un fantasma o una presencia», explicó Schmaltz al diario The Guardian. «Para alguien que no cree en lo paranormal, la misma sensación se percibiría simplemente como un edificio viejo y sofocante. Pero para quienes ya están inclinados a pensar en fantasmas, podría sentirse como una confirmación de su existencia».
El infrasonido se define como sonido con frecuencias inferiores a 20 Hz, fuera del rango auditivo humano. Sin embargo, estudios previos indican que, aunque no lo escuchemos conscientemente, nuestro cuerpo puede detectarlo de manera subliminal.
Experimentos que revelan el efecto del infrasonido
Schmaltz ya había explorado esta hipótesis en un experimento previo: participantes caminaron por una casa encantada artificialmente mientras se emitían infrasonidos. Los resultados mostraron que, al activarse los altavones, los voluntarios cruzaban el espacio más rápido, como si buscaran escapar de una sensación desagradable.
En la nueva investigación, los científicos llevaron a cabo un estudio más riguroso: reclutaron a 36 voluntarios para escuchar música, ya fuera relajante o inquietante, mientras en algunos casos se reproducía infrasonido sin que ellos lo supieran. Tras las pruebas, se analizaron muestras de saliva de los participantes.
Los hallazgos fueron reveladores:
- Los participantes no eran conscientes de cuándo se emitía el infrasonido.
- Cuando este sonido estaba presente, independientemente del tipo de música, mostraban mayor irritabilidad y malestar.
- Calificaban ambas bandas sonoras como más tristes que quienes no estuvieron expuestos al infrasonido.
- Presentaban niveles más altos de cortisol en la saliva, señal de que su cuerpo había activado una respuesta al estrés.
«Ya escucharan música relajante o inquietante, el infrasonido alteraba su estado de ánimo y aumentaba su estrés», afirmó Schmaltz. «En términos sencillos: no puedes oír el infrasonido, pero tu cuerpo y tu mente reaccionan a él, y la respuesta suele ser negativa».
¿Son los fantasmas solo una ilusión acústica?
Schmaltz especula que el zumbido de tuberías en sótanos o las vibraciones típicas de edificios antiguos podrían generar estos infrasonidos, contribuyendo a la percepción de que un lugar está embrujado. Sin embargo, los investigadores matizan que esta no es la única explicación posible.
El fenómeno no aclara las apariciones visuales de supuestos fantasmas, y es probable que la sensación de «estar en un lugar haunted» surja de una combinación de factores: infrasonidos, corrientes de aire, temperaturas extremas e incluso sugestión psicológica.
Aunque el estudio aporta pruebas sólidas sobre el impacto del infrasonido en nuestro bienestar, no descarta por completo la existencia de fenómenos paranormales. Más bien, ofrece una explicación científica para sensaciones que, durante siglos, se han atribuido a lo sobrenatural.