La Corte Suprema de Estados Unidos ha eliminado otra pieza fundamental de la Ley de Derechos Electorales, esta vez en relación con el redistritado, lo que obliga a los demócratas a entrar en una nueva era de confrontación política sin concesiones.
Con el respaldo activo de Donald Trump, los republicanos ya están aprovechando esta decisión —que desmantela las protecciones contra el gerrymandering racial— para amenazar con redefinir los mapas electorales en el sur del país. Su objetivo es eliminar escaños congresionales ocupados por representantes afroamericanos. Aunque es tarde para aplicarlo en el ciclo actual, los republicanos planean un redistritado a mitad de década en varios estados del sur, lo que podría costar a los demócratas hasta 19 escaños más y consolidar una mayoría republicana casi permanente de cara a 2028.
Desde un punto de vista legal y sustantivo, el fallo es un revés grave. Sin embargo, en términos políticos, ¿constituye esto el fin del camino para los demócratas? No necesariamente. La clave está en que los demócratas pueden redibujar los mapas antes de las elecciones de 2028 en los estados donde controlan las legislaturas. Esto revela un mensaje claro del fallo judicial: las elecciones a legislaturas estatales, tradicionalmente poco competitivas, adquieren ahora una importancia crítica.
Demócratas pueden contrarrestar los avances republicanos
Un análisis reciente de Fair Fight Action, un grupo de defensa del derecho al voto, revela que los demócratas podrían redibujar entre 10 y 22 escaños adicionales en siete estados clave (azules y competitivos) si actúan con contundencia en el redistritado para 2028. Según el informe, que ha sido compartido con asesores de liderazgo demócrata y grupos externos, una estrategia agresiva podría neutralizar, e incluso superar, los avances republicanos en un escenario de máxima redistribución partidista.
«Los demócratas tienen un camino claro para neutralizar este intento de poder republicano si deciden tomarlo. Este es el momento de activar el protocolo de emergencia para la democracia estadounidense».
— Max Flugrath, director de Comunicación de Fair Fight Action
La amplitud de los posibles avances demócratas depende en gran medida de qué partido controle las legislaturas estatales clave tras las elecciones de otoño. Incluso en el peor de los casos —si los demócratas no ganan ninguna cámara—, podrían redibujar hasta 10 distritos adicionales en estados como Nueva York, Colorado, Oregón y Maryland, donde ya controlan tanto la gobernación como las cámaras legislativas.
Pero el escenario más favorable para los demócratas sería aún más prometedor: si logran ganar cámaras legislativas en otros estados y redibujan agresivamente los distritos, podrían reconfigurar hasta 22 escaños adicionales en su beneficio.
Wisconsin: un caso emblemático
Un ejemplo claro es Wisconsin, donde el gobernador es demócrata pero los republicanos controlan la legislatura estatal. Los demócratas ven una oportunidad real de ganar ambas cámaras en las próximas elecciones, en parte gracias a los resultados excepcionales en comicios especiales recientes.
Actualmente, los republicanos ocupan seis escaños congresionales en Wisconsin, frente a los dos de los demócratas. Sin embargo, el estado está dividido casi al 50%, con victorias demócratas en elecciones estatales recientes. Paradójicamente, la clave para revertir la situación podría estar en el mismo mecanismo que los republicanos han utilizado para consolidar su poder: el control de las legislaturas estatales.