Cada vez que el congresista Josh Gottheimer (D-N.J.) aterriza en el aeropuerto de Newark, su irritación crece. No es por el estado de las terminales, los recargos de Uber o los precios elevados de la comida. Lo que realmente le enfurece es ver mercancía de Nueva York en los comercios locales.

«Nada me cabrea más que, al bajar del avión en Newark, me encuentre con una fila de camisetas en una tienda gritando *‘I Love New York’*», declaró el lunes Gottheimer. «¿En serio? ¡Acabamos de aterrizar en Nueva Jersey!». Para él, promociones como los gorros o los globos de nieve con el lema de la ciudad vecina —incluso en el área de descanso de Jon Bon Jovi— son una afrenta intolerable.

Su solución: un nuevo crédito fiscal. Gottheimer ha propuesto la «Jersey Pride Tax Credit», una bonificación del 25% para negocios que vendan productos de Nueva Jersey en aeropuertos, estaciones de tren y áreas de descanso. Pero no es el único en su partido que apuesta por este tipo de medidas.

El auge de los impuestos personalizados

Gottheimer no es una excepción. En los últimos tiempos, los demócratas en todo el país han adoptado una estrategia electoral basada en beneficios fiscales nicho, costosos y, en ocasiones, regresivos. Algunos se promueven a nivel estatal, otros a nivel federal. Por ejemplo:

  • Keisha Lance Bottoms, candidata a gobernadora de Georgia, propone eliminar el impuesto sobre la renta para los profesores.
  • Marie Gluesenkamp Perez (D-WA) quiere eximir del pago de impuestos federales a los policías por los primeros 100.000 dólares de sus ingresos.
  • Cory Booker ha impulsado el proyecto «Keep Your Pay Act», que eliminaría todos los impuestos federales para parejas casadas con ingresos de hasta 75.000 dólares anuales.
  • Chris Van Hollen (D-MD), posible candidato en 2028, colabora con otros senadores —incluido Booker— en una propuesta para eximir del impuesto federal a hogares con rentas de hasta 92.000 dólares, lo que beneficiaría al 60% de las familias estadounidenses, según cálculos de la Penn Wharton Budget Model y el Yale Budget Lab.
  • Katie Porter, candidata demócrata a gobernadora de California, promete eximir los primeros 100.000 dólares de renta familiar del impuesto estatal si gana las elecciones.

De los grandes programas a los pequeños favores

Esta tendencia refleja un cambio en el partido demócrata. En el pasado, la formación priorizaba financiar programas sociales ambiciosos con subidas de impuestos generales. Ahora, sin embargo, la estrategia se centra en beneficios fiscales específicos diseñados para atraer a grupos concretos de votantes.

«Es la era dorada de los impuestos personalizados», señala el artículo. «Una moda que, aunque puede ser efectiva a corto plazo para ganar apoyo electoral, plantea dudas sobre su sostenibilidad y equidad a largo plazo».

«Los demócratas están apostando por mil y un pequeños sobornos fiscales en lugar de abordar reformas estructurales con visión de futuro», advierte el texto.

Mientras los votantes reciben estos incentivos, el debate sobre si esta estrategia debilita la capacidad del partido para impulsar cambios más profundos en políticas públicas sigue abierto.