La mentalidad lo es todo. Al menos, eso ha demostrado ser cierto en mi trayectoria como emprendedor. Construir un negocio desde cero exige un trabajo profundo de autoconocimiento y metacognición: cuestionar por qué pensamos como pensamos. Este proceso me ha llevado a examinar mis suposiciones, aceptar el malestar y fortalecer mi vida interior de formas que nunca imaginé al comenzar. Por eso, cuando tuve la oportunidad de hablar con Nir Eyal, autor del nuevo bestseller del New York Times Más allá de las creencias, esperaba una conversación interesante. Lo que encontré fue un detonante de inspiración que me proporcionó un lenguaje fresco y ciencia rigurosa para algo que había estado haciendo intuitivamente durante años: evolucionar mi propio sistema de creencias.
Ya sea que trabajes activamente en ello o no, el argumento central de Eyal es contundente: tus creencias no son verdades absolutas, sino herramientas. Y esa distinción lo cambia todo.
De la teoría a la inacción: el error que todos cometemos
Eyal llegó a esta revelación tras una experiencia humilde. Tras cinco años investigando y escribiendo Indistraíble —una guía meticulosa para gestionar la atención—, recibió llamadas de lectores que habían absorbido cada palabra, pero no aplicaban nada. «Esperaban meses para hablar conmigo. Cuando les pedía que me explicaran qué no había funcionado, respondían: *Leí el primer paso. Simplemente no lo hice*», contó. «Luego me di cuenta de que en mi propia estantería hay libros que he leído y no he aplicado».
Esa honestidad consigo mismo llevó a Eyal y a su coautora —su esposa, Julie Lee— a seis años de investigación, cuyo fruto es Más allá de las creencias. Su tesis central, aparentemente simple pero revolucionaria, es la siguiente: la motivación no es una línea recta entre lo que queremos y lo que hacemos, sino un triángulo donde falta un vértice clave: la creencia.
Comportamiento, beneficio y creencia: el triángulo de la acción
Según Eyal, hoy tenemos acceso ilimitado a información. En la era de la inteligencia artificial y los tutoriales en línea, el problema ya no es saber qué hacer, sino creer que podemos lograrlo. «Puedes conocer exactamente el paso a seguir, desear el beneficio y, aún así, no actuar», explica. «Lo que falta es la creencia».
Pero, ¿qué son realmente las creencias? Eyal aclara que no son lo mismo que los hechos ni la fe. Un hecho es objetivo e inmutable, como que la Tierra no es plana. La fe es una convicción que no requiere pruebas y rara vez cambia. Las creencias, en cambio, ocupan un terreno intermedio: son convicciones moldeables que se revisan con nueva evidencia. Y esa flexibilidad es, precisamente, su mayor poder.
«Las creencias son herramientas, no verdades», afirma Eyal. «Como un carpintero que solo usa un martillo porque una vez funcionó bien, cargamos con creencias limitantes que en su momento nos protegieron, pero ya no nos sirven».
Las creencias como motor de las organizaciones
Para los líderes, estas ideas tienen implicaciones inmediatas. Eyal destaca el lema «Día 1» de Amazon como un ejemplo magistral de diseño organizacional basado en creencias. Los empleados, desde los niveles más altos hasta los operativos, internalizan la idea de que cada día es una nueva oportunidad para innovar y mejorar. No se trata solo de un eslogan, sino de una cultura codificada en creencias compartidas.
En un mundo donde la información es abundante pero la acción escasea, Eyal propone un cambio de paradigma: dejar de tratar las creencias como dogmas inamovibles y empezar a verlas como herramientas adaptables. Solo así podremos romper los límites autoimpuestos y alcanzar resultados extraordinarios.