La NFL se enfrenta a un creciente escrutinio por parte del gobierno federal, especialmente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que ha puesto en duda los privilegios antimonopolio de la liga. Esta semana, la NFL solicitó y mantuvo una reunión con la FCC, un movimiento que refleja su preocupación por el futuro de su modelo de negocio.

Entre los asistentes al encuentro figuraban Hans Schroeder, máximo ejecutivo de medios de la NFL, y Brendan Carr, presidente de la FCC. Aunque el encuentro no abordó directamente si la liga ha superado los límites de su exención antimonopolio en la difusión televisiva, sí se cuestionó si esta sigue siendo justificable.

Según datos presentados por la NFL, el 87% de los partidos se emiten en canales de televisión abierta sin coste adicional para los espectadores. Sin embargo, esta cifra oculta una realidad más compleja: la mayoría de estos encuentros se concentran en horarios específicos, como los domingos por la tarde en CBS y Fox, dejando fuera otros bloques clave.

Al analizar los cinco horarios principales de la semana (jueves por la noche, domingos a la 1:00 p.m. ET, domingos a las 4:25 p.m. ET, domingo por la noche y lunes por la noche), solo tres de ellos se emiten de forma consistente en cadenas de televisión abierta. Incluso el Monday Night Football, tradicionalmente exclusivo de ESPN, ha comenzado a retransmitirse simultáneamente en ABC en los últimos años.

Además, la NFL ha ido trasladando partidos a plataformas de *streaming*, como el encuentro internacional de la Semana 1, el partido del Black Friday, dos partidos de Navidad y el próximo juego del miércoles antes del Día de Acción de Gracias. Esto reduce aún más el porcentaje de partidos accesibles en ventanas de televisión abierta, situándolo por debajo del 60%.

El simple hecho de que la NFL haya buscado este encuentro con la FCC demuestra que la liga es consciente de la presión que enfrenta. Si no hubiera nada que temer, no habría necesidad de intentar persuadir a Carr y su equipo. Este gesto refleja una creciente inquietud en la NFL, que ve cómo la presión política y el descontento de los aficionados amenazan su modelo actual.

Aunque es probable que la liga salga airosa de este episodio sin cambios significativos en la forma en que vende sus partidos a cadenas y plataformas digitales, el mensaje es claro: el negocio del fútbol americano no puede seguir creciendo de manera indefinida sin límites.