Una premisa absurda que conquista al público

Cuando se proyectaba el tráiler de Los Detectives Ovinos en las salas de cine, ocurría algo curioso: primero, risas incrédulas y murmullos de desconcierto. "¿Hugh Jackman leyendo novelas de misterio a un rebaño de ovejas? ¿Y que hablen? ¿Que resuelvan su propio asesinato? ¿Qué clase de locura es esta?". Pero a medida que avanzaba el avance, el escepticismo se transformaba en risas contenidas y, finalmente, en curiosidad. El público se rendía ante la idea de una película que, contra todo pronóstico, prometía ser entretenida.

Un homenaje a los clásicos infantiles de los 80

Los Detectives Ovinos es una comedia familiar que navega con elegancia por la fina línea entre el humor y el misterio, recordando a las películas de los años 80 que mezclaban aventuras con un toque de oscuridad. Aunque en ocasiones su mensaje puede resultar un poco forzado, los chistes funcionan y el enigma mantiene en vilo hasta el último minuto.

La trama gira en torno al asesinato de George Hardy (Hugh Jackman), un pastor que vive en las afueras de un pequeño pueblo británico junto a su rebaño de ovejas. Cada oveja tiene personalidad propia: Lily (Julia Louis-Dreyfus), la más inteligente; Sir Ritchfield (Patrick Stewart), el distinguido; Sebastian (Bryan Cranston), el solitario; y Cloud (Regina Hall), la más atractiva. Todas ellas comparten las noches escuchando las novelas de misterio que George les lee, y Lily siempre acierta las respuestas, convirtiéndose en la detective perfecta para resolver su propio asesinato.

Un misterio con múltiples sospechosos

El incompetente oficial Tim Derry (Nicholas Braun) no parece el más indicado para resolver el caso, pero alguien tendrá que hacerlo. Entre los sospechosos destacan: Caleb Merrow (Tosin Cole), un granjero rival; Ham Gilyard (Conleth Hill), un carnicero despiadado; Beth Pennock (Hong Chau), la dueña de la posada; Reverendo Hillcoate (Kobna Holdbrook-Smith); y Rebecca Hampstead (Molly Gordon), una recién llegada al pueblo. Las ovejas, lideradas por Lily, deberán guiar al oficial Derry hacia la verdad, resolviendo también sus propias tensiones internas.

Detalles que hacen la diferencia

Los Detectives Ovinos es de esas películas que aciertan en los pequeños detalles: el timing de los chistes, los guiños visuales en segundo plano y un humor que, aunque a veces predecible, resulta refrescante. Un ejemplo: cuando Sebastian pregunta si las ovejas saben cómo los humanos llaman a una persona estúpida, una de ellas grita: "¡Pato!". Más tarde, los personajes pasan junto a un letrero de neón que anuncia descuentos en carteles luminosos, pero en este pequeño pueblo británico, por alguna razón, el letrero de la comisaría también es de neón.

Conclusión: una película para todas las edades

Con un reparto estelar, un guion ingenioso y una premisa que, en principio, parece disparatada pero que termina por funcionar, Los Detectives Ovinos es una opción ideal para el público familiar. Combina misterio, comedia y un homenaje nostálgico al cine de los 80, sin caer en el exceso. Una propuesta que, contra todo pronóstico, vale la pena ver.