La IA exige un nuevo tipo de liderazgo

En marzo de 2026, James Quincey, entonces CEO de Coca-Cola, anunció su renuncia en CNBC. Su decisión no fue casualidad: la empresa necesitaba «alguien con la energía para liderar una transformación radical», impulsada por la inteligencia artificial. Pocos meses antes, Doug McMillon, CEO de Walmart, tomó una decisión similar: cedió el puesto para que otro líder acelerara la integración de la IA en la compañía.

Ambos eran CEOs exitosos —Quincey había añadido más de diez marcas valoradas en mil millones de dólares al portafolio de Coca-Cola, y McMillon había dirigido Walmart durante más de una década de crecimiento sostenido—. Sin embargo, reconocieron que el liderazgo tradicional no era suficiente para la era de la IA. Este es un desafío que la mayoría de los equipos directivos aún no ha asumido: la IA no solo requiere tecnología o estrategia, sino un cambio profundo en la forma de liderar.

El error de pensar en términos individuales

Quincey y McMillon abordaron el problema como una cuestión personal: ¿podían transformarse lo suficientemente rápido? Pero las organizaciones no pueden operar así. No pueden reemplazar a todo su equipo directivo de la noche a la mañana. En su lugar, deben desarrollar las capacidades de liderazgo necesarias, de manera sistemática y a escala, o fracasarán con el equipo que ya tienen.

Por ello, proponemos un plan de 90 días para preparar a los equipos directivos ante la IA. Este plan no se centra en contratar nuevos líderes, sino en potenciar a los existentes.

Plan de 90 días: evaluación inicial (días 1-30)

El primer paso es obtener una imagen realista del estado actual del equipo directivo. No se trata de lo que creen saber o lo que han comunicado al consejo, sino de su preparación real frente a la IA.

1. Evaluar el conocimiento técnico en IA

Cada miembro del equipo directivo debe ser evaluado con un criterio estructurado que incluya:

  • Comprensión básica de cómo funcionan los sistemas de IA.
  • Conciencia de sus limitaciones y posibles fallos.
  • Capacidad para evaluar costes, riesgos y oportunidades de negocio asociados a la IA.
  • Habilidad para vincular las capacidades de la IA con la estrategia empresarial.

2. Identificar brechas de mentalidad

No basta con conocer la tecnología; los líderes deben adoptar una mentalidad adaptable. Para ello, se analizarán comportamientos clave como:

  • Tolerancia a la ambigüedad y la incertidumbre.
  • Capacidad para abandonar proyectos propios cuando no aportan valor.
  • Comodidad delegando tareas en sistemas no humanos.
  • Inclinación por la experimentación y el aprendizaje continuo.

El objetivo no es juzgar, sino identificar patrones que faciliten u obstaculicen la transformación.

3. Analizar patrones de toma de decisiones

Examine las últimas diez decisiones importantes del equipo directivo:

  • ¿Cuánto tiempo tardaron en decidir?
  • ¿Qué cantidad de información recopilaron antes de actuar?
  • ¿Con qué frecuencia revisaron o revocaron sus decisiones?

Los resultados revelarán si el equipo está preparado para la agilidad que exige la IA o si, por el contrario, su proceso de toma de decisiones es demasiado lento o rígido.

Próximos pasos: acción y seguimiento (días 31-90)

Tras la evaluación inicial, el plan continúa con:

  • Formación específica: Talleres y mentorías para cerrar brechas técnicas y de mentalidad.
  • Experimentos controlados: Implementar proyectos piloto de IA para que los líderes vivan en primera persona sus beneficios y desafíos.
  • Revisión continua: Ajustar el plan según los resultados y feedback del equipo.

Conclusión: la IA no espera

La era de la inteligencia artificial no es una moda pasajera, sino una revolución en la forma de hacer negocios. Los líderes que no se adapten no solo perderán competitividad, sino que pondrán en riesgo el futuro de sus organizaciones. La solución no está en cambiar de equipo directivo, sino en transformar al equipo existente con herramientas, mentalidad y procesos adecuados.

«La IA no se trata solo de tecnología, sino de liderazgo. Quienes no entiendan esto, quedarán atrás». — James Quincey, exCEO de Coca-Cola