Cada sábado, el equipo de The A.V. Club comparte en The Playfield los juegos que más les han enganchado. Desde títulos AAA hasta experiencias indie, pasando por pinball o juegos de mesa, la columna ofrece un espacio para explorar lo mejor de la industria. Esta semana, el análisis recae en Lovish, un plataformas de 8 bits con un giro moderno.
Desarrollado por Moises Taveras, Lovish se presenta como una parodia ligera de la era de los 8 bits, pero con una jugabilidad sólida. El protagonista, Sir Solomon —un personaje que se cree superior—, debe rescatar a una princesa secuestrada por el Señor Demonio (aunque ella parece feliz en su relación demoníaca). La premisa, cargada de ironía, sirve de excusa para un plataformas de acción frenética.
Niveles compactos y desafíos inteligentes
La estructura del juego destaca por sus micro-niveles de una sola pantalla, que comienzan sencillos pero escalan rápidamente en dificultad. Trampas, payasos danzantes y jefes que exigen estrategia se combinan con un ritmo acelerado, similar al de Super Meat Boy. Aunque el sistema de control inicial es básico (saltar y atacar con dos botones), pronto se desbloquean habilidades que añaden variedad al movimiento.
Los jugadores pueden optar por avanzar a toda velocidad o tomarse su tiempo para explorar. El juego premia tanto la acción como la paciencia: hay desafíos de pacifismo y tesoros ocultos para quienes busquen más profundidad. Eso sí, el humor del juego no siempre acierta, y el protagonista puede resultar molesto, aunque su actitud es intencional.
Dosa Divas: una familia disfuncional en un RPG
En paralelo, Dosa Divas —el nuevo RPG de Outlerloop Games— explora las tensiones de una familia de cocineros. Aunque su premisa central es menos convencional que la de Lovish, el juego destaca por sus personajes complejos, lejos de los héroes típicos del género. La trama gira en torno a dos hermanas, Samara y Amani, que deben enfrentarse a su hermana menor, Lina, convertida en villana tras arruinar la reputación culinaria de su país.
Ambos títulos demuestran que la nostalgia puede ser un excelente punto de partida, siempre que la jugabilidad esté a la altura. Lovish lo logra con creces, mientras que Dosa Divas apuesta por una narrativa más arriesgada.