La chispa que encendió la protesta
Jayne Black, una ecologista de 64 años y madre de cuatro hijos, se convirtió en la voz líder que frenó la construcción de un centro de datos de inteligencia artificial en Greenleaf, Wisconsin. Su activismo comenzó cuando dos de sus hijos fueron diagnosticados con asma y esclerosis múltiple, enfermedades vinculadas a factores ambientales.
El detonante: un centro de datos a 19 km de su hogar
Cuando Black conoció los planes de la empresa Cloverleaf, con sede en Texas, para construir un centro de datos a solo 12 millas (19 km) de su casa, su reacción fue inmediata. «Cuando hablas de querer cambios para un aire más limpio y tienes un hijo afectado, duele de otra manera», declaró a la revista People. «Es desgarrador. Saber que estos centros dependen principalmente de combustibles fósiles es desalentador y aterrador».
De la indignación a la acción
Black creó un grupo en Facebook llamado «Stop the Northeast Wisconsin Data Centers» para alertar a la comunidad sobre los riesgos ambientales de estas instalaciones. En solo dos días, el grupo superó los 2.000 miembros y actualmente cuenta con más de 3.700. Su estrategia fue sencilla: conectar con las preocupaciones locales, como la preservación de tierras agrícolas y paisajes naturales, para luego explicar los impactos reales en la salud y el entorno.
«La gente decía: ‘Esto es tierra de cultivo. No quiero esto en mi patio trasero. Me encanta vivir aquí, es precioso’. Cuando les explicas lo que realmente significaría para su comunidad y su salud, su preocupación crece». — Jayne Black
Victoria en tiempo récord
La presión ciudadana fue tan fuerte que, en cuestión de días, Cloverleaf retiró sus planes, alegando la falta de apoyo de las autoridades locales. «Fue una victoria contundente para Greenleaf», reconoció Black. Sin embargo, la activista advirtió: «Tuvimos una oposición tan fuerte que la empresa dijo: ‘Bueno, nos iremos a otro sitio’. Y eso es exactamente lo que hacen».
Un llamado a la acción global
Aunque el triunfo es local, Black espera que inspire a otras comunidades. «Trabajo con activistas en todo el país y queremos que Greenleaf demuestre que la presión ciudadana funciona y que la voz de cada persona importa», explicó. «Yo solo creé una página en Facebook, pero eso fue suficiente para cambiar el rumbo».
El futuro de los centros de datos en EE.UU.
Este caso refleja el creciente rechazo a los centros de datos de IA, especialmente en zonas rurales. Recientemente, en otro estado, los residentes de una localidad lucharon sin éxito contra la imposición de un centro de OpenAI, impulsado por un desarrollador millonario. La resistencia de Black subraya la importancia de la organización comunitaria frente a intereses corporativos.