Tras 25 años informando sobre la FDA, es difícil decir esto sin reservas: Marty Makary fue el peor comisionado de la agencia en este tiempo.
Makary, quien renunció bajo presión el pasado martes, llegó al cargo con una profunda desconexión sobre la naturaleza de su función, las responsabilidades de la FDA y las necesidades de sus empleados. Su gestión provocó la salida o el despido de gran parte de la alta dirección, debilitó los estándares regulatorios y ignoró a los expertos que comprendían tanto la ciencia como el arte político de la regulación.
En los últimos meses de su mandato, su figura quedó cada vez más aislada, obsesionada con lograr «éxitos» que, en la práctica, carecían de impacto real.
No todo fue negativo. Makary impulsó iniciativas como el uso de inteligencia artificial en el desarrollo de fármacos, la reducción de tiempos muertos en los procesos de revisión de medicamentos y la aceleración de ensayos clínicos. Sin embargo, estos avances no compensaron los graves errores de su gestión.