Las gafas de realidad virtual Quest de Meta se encarecerán entre 50 y 100 dólares (un 12-20%) a partir del próximo 19 de abril, según ha anunciado la compañía. Meta justifica este aumento por el "incremento global en el precio de componentes críticos, especialmente chips de memoria, que afecta a casi todos los dispositivos electrónicos de consumo, incluyendo la realidad virtual".
Sin embargo, a diferencia de otras empresas tecnológicas que también han ajustado sus precios por la misma razón, la estrategia de Meta está agravando el problema. Su enorme inversión en inteligencia artificial está contribuyendo directamente al encarecimiento de los componentes necesarios para fabricar sus propios dispositivos.
Meta gasta miles de millones en IA mientras suben los costes
En enero de este año, Meta reveló que planea invertir entre 115.000 y 135.000 millones de dólares en infraestructura durante 2024. Esta cifra representa un salto significativo respecto a los 72.000 millones de 2023 y los 28.000 millones de 2022. La mayor parte de este presupuesto se destinará a potenciar su infraestructura de IA, incluyendo:
- 21.000 millones de dólares en nueva inversión para la empresa de centros de datos CoreWeave (además de los 14.200 millones ya comprometidos).
- 10.000 millones adicionales para un nuevo centro de datos en El Paso, frente a los 1.500 millones inicialmente previstos.
Estas decisiones reflejan la apuesta agresiva de Meta por liderar la carrera de la "superinteligencia artificial", pero también están generando efectos secundarios en sus propios productos. La alta demanda de componentes para sus proyectos de IA está reduciendo la disponibilidad y aumentando los precios en el mercado, lo que, irónicamente, encarece la fabricación de sus gafas Quest.
¿Solución o problema?
Mientras Meta invierte miles de millones en IA, los usuarios de sus dispositivos de realidad virtual podrían verse afectados por precios más altos. Aunque la compañía argumenta que el aumento se debe a factores externos, su propia estrategia está contribuyendo a la escasez de componentes clave. La pregunta ahora es si esta inversión masiva en IA compensará a largo plazo los costes adicionales en sus productos de consumo.
"La inversión en IA es clave para el futuro de Meta, pero también está generando desafíos inmediatos en la cadena de suministro y los costes de producción", señala un analista del sector tecnológico.