En 2017, cuando OpenAI experimentaba con bots de inteligencia artificial para videojuegos, Microsoft y su CEO, Satya Nadella, mantenían conversaciones clave con Sam Altman, entonces CEO de OpenAI, para consolidar una alianza estratégica en el campo de la IA. Sin embargo, documentos judiciales del juicio Musk v. Altman —que actualmente se desarrolla en los tribunales— han desvelado el contenido de los intercambios entre los altos ejecutivos de Microsoft, donde expresaban su preocupación por la posibilidad de que OpenAI abandonara el proyecto y se marchara a Amazon.

Según los registros, los temores de Microsoft no se limitaban a perder una inversión potencialmente millonaria. Los ejecutivos de la compañía temían que, en caso de que OpenAI optara por Amazon, la startup de inteligencia artificial criticara abiertamente a Azure, la plataforma de computación en la nube de Microsoft. En un correo interno, se menciona textualmente la expresión "shit-talk Azure" ("hablar mal de Azure"), reflejando la tensión en las negociaciones.

El momento clave: un bot que venció a un profesional de Dota 2

Los documentos judiciales detallan cómo, justo días después de que un bot de OpenAI derrotara a un jugador profesional de Dota 2 en el verano de 2017, Altman respondió a un correo de felicitación de Nadella con una propuesta para una alianza mucho más ambiciosa. Esta incluía no solo inversión, sino también una colaboración a largo plazo en investigación de IA. Sin embargo, las conversaciones no avanzaron como Microsoft esperaba.

Los registros sugieren que OpenAI estaba evaluando otras opciones, incluyendo una oferta de Amazon, lo que generó inquietud en Microsoft. La posibilidad de que la startup —que en ese momento aún no era tan conocida como hoy— prefiriera a un competidor como Amazon y, peor aún, que criticara públicamente a Azure, era un escenario que Nadella y su equipo querían evitar a toda costa.

La evolución de la relación entre Microsoft y OpenAI

Aunque en un principio las negociaciones no prosperaron, la relación entre ambas compañías terminó consolidándose años después. En 2019, Microsoft anunció una inversión de 1.000 millones de dólares en OpenAI, y en 2023 aumentó su compromiso con una aportación adicional de 10.000 millones. Esta alianza culminó con la integración de los modelos de OpenAI, como GPT-4, en los servicios de Azure, convirtiendo a Microsoft en el principal socio comercial y tecnológico de la startup.

Los documentos judiciales, sin embargo, ofrecen una visión poco conocida de los primeros pasos de esta relación, cuando la desconfianza y la competencia entre gigantes tecnológicos como Microsoft y Amazon estaban en su punto más álgido. La posibilidad de que OpenAI hubiera optado por Amazon no solo habría sido un golpe para Microsoft, sino que también habría fortalecido la posición de su rival en el mercado de la computación en la nube.

«La preocupación de Microsoft no era solo económica, sino también estratégica: perder a OpenAI habría significado ceder terreno a Amazon en un sector clave como la inteligencia artificial», explican analistas del sector.

¿Qué revela esto sobre el futuro de la IA?

El caso pone de manifiesto la importancia de las alianzas en el desarrollo de tecnologías disruptivas como la IA. En un mercado dominado por gigantes como Microsoft, Amazon y Google, las decisiones estratégicas de startups como OpenAI pueden tener un impacto enorme en el equilibrio de poder. Además, subraya cómo la competencia entre estas empresas no se limita a productos o servicios, sino que también incluye la percepción pública y la reputación de sus plataformas.

Aunque hoy la colaboración entre Microsoft y OpenAI es un hecho, los documentos judiciales recuerdan que, en sus inicios, la relación estuvo marcada por la incertidumbre y los miedos a perder una oportunidad clave en la carrera por la supremacía en IA.

Fuente: The Verge