Cada primavera, las familias con hijos en edad universitaria enfrentan una misma preocupación: cómo pagar los estudios. Tras agotar las ayudas federales, becas y préstamos estudiantiles, algunas recurren a los préstamos privados, una opción que, en el 92,45% de los casos, requiere un avalista —normalmente los padres—. Sin embargo, avalar este tipo de deuda puede tener consecuencias graves para tu economía, tu futuro y tu relación familiar.
¿Por qué los préstamos privados son una opción arriesgada?
En Estados Unidos, el 90,9% de la deuda estudiantil corresponde a préstamos federales, que no exigen requisitos de solvencia ni ingresos. Además, sus tipos de interés están regulados por el Congreso y son los mismos para todos los solicitantes. También incluyen beneficios como planes de pago basados en ingresos, condonación de deuda y periodos de carencia.
En cambio, los préstamos privados —que representan solo el 9,13% del total— dependen de la solvencia del avalista. Si el estudiante no puede pagar, el avalista (normalmente los padres) asume la deuda. Según datos oficiales, el 10,3% de los prestatarios entra en impago en los primeros tres años, y un 6,24% de la deuda estudiantil está en mora en cualquier momento.
Préstamo PLUS vs. préstamo privado: ¿cuál es la mejor opción?
Si tras agotar las ayudas federales, becas y préstamos estudiantiles aún queda un hueco financiero, las familias suelen tener dos alternativas:
- Préstamo PLUS para padres: Permite cubrir el coste total de la matrícula, menos otras ayudas federales recibidas. Aunque ofrece opciones de pago y periodos de carencia, no permite la condonación de deuda y el avalista no puede transferir la responsabilidad al estudiante.
- Préstamo privado: Requiere un avalista con solvencia crediticia. Si el estudiante no paga, el avalista responde con su patrimonio, historial crediticio y, en casos extremos, su jubilación.
Los peligros de avalar un préstamo privado
«Avalar un préstamo privado para tu hijo puede afectar tu puntuación crediticia, limitar tu capacidad para obtener otros préstamos (como una hipoteca) y, en el peor de los casos, poner en riesgo tu jubilación», advierte un experto en finanzas personales.
Además, si el estudiante incumple el pago, el avalista puede enfrentarse a demandas judiciales, embargos o la pérdida de bienes. Incluso, en algunos casos, esta situación ha generado conflictos familiares irreparables.
Alternativas antes de recurrir a un préstamo privado
Antes de avalar una deuda privada, considera estas opciones:
- Negociar con la universidad: Algunas instituciones ofrecen planes de pago fraccionado o reducciones en la matrícula.
- Becas y ayudas locales: Muchos ayuntamientos y comunidades autónomas ofrecen becas no reembolsables para estudiantes.
- Trabajo y ahorro: Si el estudiante puede compatibilizar estudios y empleo, reducirá la necesidad de endeudarse.
- Préstamos federales adicionales: Los estudiantes pueden solicitar más fondos federales antes de recurrir a opciones privadas.
Conclusión: evalúa los riesgos antes de firmar
Avalar un préstamo privado para tu hijo puede parecer la solución más rápida, pero los riesgos financieros y personales son altos. Si no tienes otra opción, analiza detenidamente los términos del contrato y asegúrate de que tanto tú como tu hijo entendéis las consecuencias de un impago. En muchos casos, explorar alternativas menos arriesgadas puede ahorrarte dolores de cabeza a largo plazo.