Nueva York afronta uno de los retos más complejos de su historia reciente: equilibrar un presupuesto municipal con un déficit récord de 12.000 millones de dólares, el mayor desde la Gran Recesión. El alcalde Zohran Mamdani, de 34 años, ha logrado presentar un presupuesto de 124.700 millones para el ejercicio fiscal 2027 sin recurrir a subidas de impuestos a la clase media ni recortes drásticos en servicios esenciales.

Un presupuesto sin subir impuestos a los trabajadores

En un vídeo difundido en redes sociales, Mamdani desmintió las críticas que aseguraban que la única forma de cerrar la brecha era mediante aumentos en el IBI o recortes en servicios públicos. «Rechazamos esa idea», declaró el alcalde. «No hemos cerrado la brecha a costa de la clase trabajadora, sino invirtiendo en parques, bibliotecas, calles más seguras y un plan histórico de vivienda pública».

Fuentes de financiación: colaboración estatal y reducción de costes

El equilibrio presupuestario se sustenta en dos pilares fundamentales:

  • Ayuda estatal récord: El gobernador de Nueva York, Kathy Hochul, anunció una inyección adicional de 4.000 millones de dólares para la ciudad, elevando el apoyo total a 8.000 millones en dos años. «Hoy cumplimos la promesa de hacer realidad la guardería universal gratuita, invertimos en educación, seguridad pública e infraestructuras, y dotamos a la ciudad de los recursos necesarios para mantener servicios esenciales», afirmó Hochul.
  • Reducción de gastos innecesarios: Mamdani creó el cargo de Jefe de Ahorro Gubernamental, lo que permitió ahorrar 1.770 millones de dólares en eficiencia administrativa. Además, se eliminará un crédito fiscal del 4% para el Impuesto de Negocios No Incorporados (UBT), que beneficiaba principalmente a grandes fortunas. Esta medida generará 68 millones adicionales en ingresos.

Mayor presión fiscal a los más ricos

Para compensar la pérdida de ingresos por la reducción del crédito UBT, el equipo de Mamdani propone:

  • Subida de impuestos a propiedades de lujo: Se aplicará un recargo anual a viviendas secundarias valoradas en más de 5 millones de dólares, conocidas como «pied-à-terre».
  • Revisión de exenciones fiscales: Se analizarán otros beneficios tributarios que favorecen a grandes patrimonios, como el UBT, considerado regresivo.

Críticas desde el sector empresarial

La estrategia de Mamdani no ha estado exenta de polémica. Ken Griffin, CEO de Citadel, anunció que trasladará parte de sus operaciones de Nueva York a Miami en protesta por el impuesto a las propiedades de lujo. «Las políticas del alcalde ahogan la inversión y la creación de empleo», declaró Griffin en un comunicado.

«Este presupuesto demuestra que es posible priorizar a las familias trabajadoras sin sacrificar el futuro de la ciudad. Hemos invertido en lo que realmente importa: educación, vivienda y seguridad, sin cargar la factura a quienes menos tienen».
— Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York

¿Qué incluye el presupuesto de 124.700 millones?

Entre las partidas más destacadas del plan se encuentran:

  • Vivienda asequible: 3.000 millones para construir y rehabilitar 50.000 viviendas en los próximos cinco años.
  • Guarderías gratuitas: Ampliar el programa de preescolar universal a todos los niños de 3 y 4 años.
  • Salud mental: 500 millones adicionales para centros de atención psicológica en barrios vulnerables.
  • Seguridad pública: Refuerzo de la policía de proximidad y programas de prevención del delito en zonas con alta criminalidad.
  • Transporte: 1.200 millones para modernizar el metro y reducir los tiempos de espera.

El desafío de gobernar en tiempos de polarización

Mamdani, conocido por su discurso progresista, enfrenta el reto de mantener el equilibrio entre cumplir sus promesas electorales y gestionar las resistencias de sectores económicos poderosos. Su apuesta por gravar a los más ricos y reducir gastos superfluos choca con intereses empresariales, pero refuerza su base de apoyo entre las clases medias y bajas.

Mientras algunos lo acusan de «anti-negocios», sus seguidores destacan que su gestión prioriza la equidad social sobre los beneficios corporativos. El debate está servido: ¿logrará Mamdani consolidar su modelo de gobierno o cederá ante las presiones?